You are currently browsing the category archive for the ‘limpieza’ category.

a sushi“El confinamiento ha abierto nuevas oportunidades para reorganizar las pautas de convivencia y los modelos de rol”, ha señalado recientemente en el El País Gerardo Meil Landwerlin, catedrático de Sociología en la Universidad Autónoma de Madrid. Para Meil a medio plazo este periodo de reclusión familiar comportará un mayor reparto de las tareas domésticas. Sin duda el estar todos en casa propicia una mayor visibilidad y conciencia de las tareas del hogar. Lee el resto de esta entrada »

cristalesAntes vivíamos en una casa sin terraza. El salón tenía varias ventanas consecutivas que permitían que entrara mucha luz. La estancia era alegre y esa línea de cristales conformaba nuestra pantalla panorámica al mundo exterior. Desde allí veíamos una bucólica torre abandonada con su jardín asilvestrado -después vendría una comunidad okupa, la demolición del edificio o la invasión de coches que usaban el descampado como parking-. La parte central del ventanal no tenía apertura. Eso dificultaba la limpieza porque el brazo no daba para más pese a los constantes estiramientos. Acabé envolviendo un paño en una escoba para llegar a esa zona. Lee el resto de esta entrada »

a geranioMi hermano y mi cuñada, que viven en Milán, llevaban días explicándonos cómo estaban viviendo las medidas excepcionales, que afectaron a su zona y posteriormente a toda Italia, como consecuencia del coronavirus. Les veíamos a través de la pantalla, tranquilos y tremendamente concienciados. De hecho sus testimonios salieron en el telediario, cuando aquí aún vivíamos nuestras vidas con normalidad. Su ejemplo nos ha servido para entender desde el primer momento que esto va en serio, que la responsabilidad de cada uno suma en el resultado final y que quedarse en casa es un deber cívico.

El hogar es pues hoy más que nunca un privilegio y un refugio donde nos protegemos y protegemos a los demás. Acostumbrados muchos de los miembros de la familia a entrar y salir sin pensarlo ni un momento, la exigencia de permanecer en casa requiere un cierto esfuerzo. Ni que decir tiene que compensa sobremanera si con ello frenamos la expansión viral y aliviamos la saturación de nuestros hospitales.

Esta situación, que nos hace dudar de la realidad creyéndola una ficción, tiene que sacar lo mejor de nosotros. Tenemos que activar la tecla de convivencia con mayúsculas, la de solidaridad -es una prioridad atender a nuestros mayores, también a nuestros vecinos o conocidos que por razón de edad o de salud forman parte de grupos de riesgo- y  la de responsabilidad -en el consumo, en las salidas…-.

Nuestras casas se convierten en lugar de trabajo para muchos. Será una prueba y ensayo para la extensión de una práctica que algunos sectores pueden permitirse. Será también un ejercicio de compaginación de la vida laboral y familiar que admite múltiples fórmulas.

Es sin duda un momento para entender desde dentro la dinámica de la vida doméstica. Nadie puede mirar para otro lado. El ritmo de nuestros hogares con su abanico de facetas -limpieza, orden, intendencia, ropa, alimentación- es tarea de todos. Tenemos una excelente oportunidad para organizar las tareas y aprender. De las muchas cosas que uno puede hacer en casa hay algunas que redundan en el bienestar colectivo. Como hemos comentado muchas veces cocinar, planchar la ropa o limpiar el baño no son un castigo sino una inversión de la que nos beneficiamos.

Habrá tiempo estos días para acometer trabajos pendientes -ordenar armarios y cajones, limpiar a fondo ciertas cosas, archivar papeles, realizar ciertos cambios, acondicionar plantas…- de una forma más relajada de la que siempre tenemos y que hace que siempre las pospongamos.

En casa tenemos ahora más tiempo para hablar cara a cara, para compartir momentos de ocio -juegos, películas, manualidades, ejercicio físico, cocina…-, para que cada uno cultive su espacio -no necesariamente físico- y  estudie, medite, lea -no se nos acabarán las propuestas de libros-. También para llamar a nuestros amigos y compartir cada uno desde su casa esta experiencia que pasará.

Esta mañana daba cuatro pasos -literal- por mi terraza y veía cosas que normalmente no percibo. Sentía la ciudad de otra manera, el trozo de cielo que nos orienta sobre el tiempo que hace, vislumbraba la calle e intuía el ruido de algún autobús, repasaba los edificios vecinos y cruzaba miradas en la distancia con personas que no conozco -como ayer, cuando entre sombras, salimos a homenajear al personal sanitario-. He visto a mi sufrido limonero florecer y al geranio de mi abuela, que vive en esta casa desde hace cincuenta años, pletórico. Y he sentido que la vida se impone. Cuidaos. Un abrazo a todos desde casa.

 

FPA Sylvia Earl

La oceanógrafa Sylvia Earl explica lo que ha visto en sus inmersiones. Imagen FPA

La semana (3-9 junio) del reto a no comprar productos envueltos en plástico ha pasado, pero el objetivo persiste. Si habéis visto algunos de los vídeos que estos días circulaban por la red es una verdadera locura el abuso de plástico para empaquetar un simple pepino, un plátano o una manzana. Las noticias sobre los efectos nefastos que el uso irresponsable de este material causan al medio ambiente proliferan. Parece que no hay lugar en el planeta libre de estos residuos. Tampoco hay océano exento de ellos. Los peces sufren sus consecuencias. Nosotros, también. Los médicos alertan de la presencia de micropartículas de plástico en nuestro organismo, que llegan, por ejemplo, por el consumo reiterado de productos en envases de plástico de un solo uso. Lee el resto de esta entrada »

Ikea regadera Socker

Regadera Socker de Ikea

Hubo un tiempo en que nos íbamos toda la familia en bloque de vacaciones. Entonces, en cierta manera, “cerraba” nuestra casa y al volver no había sorpresas. Las cosas estaban tal como las habíamos dejado. La dinámica de los últimos años es diferente. El verano es un tiempo de puertas y ventanas abiertas, de entradas y salidas continuas. Hablamos pues de una casa en constante movimiento. A efectos organizativos, este trajín no encaja demasiado con mi inclinación al orden y al control doméstico. Así que he decidido establecer unas mínimas pautas de mantenimiento para el verano. La idea es que al ser pocas y claras toda la familia las haga suyas. Ahí van. Lee el resto de esta entrada »



Escribe tu dirección de correo electrónico para suscribirte a este blog, y recibir notificaciones de nuevos mensajes por correo.

Únete a 496 seguidores más

Categorías

Archivos