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bichos blogCuando uno vive en el campo, la presencia de insectos, arácnidos o, incluso, de pequeños roedores, se considera parte del paisaje. “Ya se sabe, estamos en el campo”, espetamos, recelosos por dentro, los urbanitas. Sabedores de que en la naturaleza están todas esas especies, lo aceptamos como parte del regalo de vivir en un entorno más sano y saludable. Pero en nuestras casas de la ciudad el más mínimo ser animal es repudiado y rechazado. Nos remite a la suciedad y nos recuerda que por debajo de nuestras viviendas existe un submundo de cloacas donde puede haber de todo menos animalitos entrañables. Lee el resto de esta entrada »

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En primer lugar, seguidores del blog, os debo una disculpa. Al cerrar el último post empezaron a desencadenarse pequeños accidentes domésticos en vuestros hogares. Hablé con algunos de vosotros y otros lo escribisteis en un comentario. Lo siento, está claro que no es buena cosa invocar desgracias. Lee el resto de esta entrada »

Dentro de pocos días celebraremos que hace 7 años que vivimos en nuestra casa, que fue la de mis abuelos. Sí, lo celebramos porque tengo la rareza de acordarme de las fechas y porque nos gusta remarcar en el calendario días especiales para reunirnos y hacer un pastel. En estos años de vida cotidiana lo que era nuevo ha ido desgastándose. Lee el resto de esta entrada »

Me comenta Isabel, siempre atenta a las incidencias del blog, que hablo poco de reparaciones. Cierto. Las estadísticas lo ponen en evidencia. 4 post hablan de reparaciones frente a los 76 que lo hacen de alimentos o a los 44 que tratan celebraciones y fiestas. Os soy sincera: no es el tema que más me entusiasma. Pero es un tema del hogar. Y tras el comentario de Isabel, vino un demoniete invisible e hizo de las suyas en casa. Para que no me faltara tema me puso en bandeja el material:

1. Cayó de dentro de un armario de limpieza una cesta que se adhiere a la pared y sirve para guardar las bolsas de plástico. Llevaba seis años bien agarrada y, de pronto, cae y golpea un enchufe que hay en la parte baja. Rompe parcialmente la tapa protectora del enchufe.

2. En la ventana de la cocina tengo un screen que me resguarda de la visión del patio interior. Como por arte de magia, se desprende una pieza y el mecanismo -tipo cortinilla de tren- se desprende dejando en evidencia el paso del tiempo. El screen de la parte alta estaba mucho más limpio que el que siempre está extendido -a pesar de la limpieza frecuente-.

3. Aquí el autor tiene nombre y es visible. Sin querer, traicionado por la inestabilidad de la bandeja, el despiste de la conversación o cualquier otra causa, tira a la alfombra del salón de color gris claro una taza de café. El líquido se impregna con intensidad. Tres días después del incidente, sigue siendo perceptible  la mancha a pesar de mis esfuerzos frotando con una bayeta mojada en agua y amoníaco.

4.La tabla de planchar de madera empieza a amenazar con convertirse en un pirata de pata de palo. Cada planchado cede un poquito más una de sus bases. Pronto plancharé a nivel de suelo. Finalmente el pronóstico se cumple.

Me pregunto si mi amiga Isabel era consciente del efecto que iban a tener sus palabras. Las reparaciones requieren un manitas en activo en casa. Suele haber uno en cada hogar, pero nosotros estamos en la cuota de las excepciones. Hay buena voluntad y poco más. Pero siempre que ocurre algún accidente doméstico me propongo solucionarlo YA. Si no se hace de entrada, puede quedarse para siempre el enchufe roto, la cortina descolgada, la mancha de café en la alfombra y la tabla de planchar coja. El mantenimiento de las casas pasa por solucionar estos percances con rapidez y eficacia. Así evitamos el deterioro. Y no hablemos más de esto porque las desgracias nunca vienen solas. Y con mis cuatro incidentes ya tengo trabajo para reparar, mantener y renovar.

Hace unos días Alba S. me sugería que hablara de qué hacer si tienes invitados por sorpresa. Me instaba a ofrecer alguna variante a la socorrida tortilla de patatas y al pan con tomate y jamón. Intentaré dar alguna idea útil. De todas maneras el jamón y la tortilla son una oferta estupenda. Hay quien tiene siempre un jamón en casa. No hace falta que sea una pierna de bellota de máxima calidad. Hay una amplia gama de paletillas a precios asequibles. El hecho de tener la pieza en el jamonero es una invitación a cortar unos trozos -eso sí, con un buen cuchillo-. Sólo el olor te abre el apetito. Respecto a la tortilla -un día hablaremos de modos y costumbres de hacer una tortilla de patatas- requiere cierto tiempo y dedicación, pero también es un éxito seguro.

Entendemos que nuestros invitados sorpresa lo son porque tenemos una estrecha relación y porque, aunque no estaba previsto que se quedaran a cenar, la confianza hace que improvisemos alguna cosa y alargemos tranquilamente la conversación. A mí últimamente me gusta mucho ofrecer tres o cuatro cosas en pequeño formato y tomarlas de forma informal en el mismo sofá con la mesa de centro. Para ello he ido comprando pequeñas cazuelas, platos cuadrados, soperas, cucharas de aperitivo…todo en formato mini. En Natura Casa hay un excelente surtido a buen precio.

Con algunas cosas de recurso en nuestra despensa, nevera y congelador, podemos ponernos manos a la obra. En casa día sí, día también hay crema de alguna verdura. La pongo en las soperitas con un chorrito de aceite, de concentrado de módena o unas pipas de girasol o de calabaza fritas. Es útil tener alguna de lasa unas  raciones envasadas al vacío de crema de ceps, de calabaza o de apio que venden en  La Cuina d’en Garriga (http://www.lacuinadengarriga.com/). La ración sale a 4.50 euros pero es suficiente para uno chupitos y hay gran variedad. En las cucharitas de aperitivo podemos poner un taco de queso con foie, de salmón con huevo duro o un tomatito con jamón. Utiliza lo que tengas. Me encanta el foie o paté con mebrillo. También con queso.

En vuestra canicería pedid que os hagan -o las haceis en casa con carne picada- mini hamburguesas. Se descongelan en pocos minutos y con un poco de pan tienes un pinchito estupendo. Puedes hacer un par por persona con mostazas diferentes. Si tienes rúcula, canónigos, lechuga o una bolsa de mezclum, prepara unos boles aliñados y añádeles lo que tengas en la despensa: maíz, tomate cherry, aceitunas, pistachos, granada…La cena queda divertida y entretenida. Un buen helado en el congelador puede servirte de postre.

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