a sushi“El confinamiento ha abierto nuevas oportunidades para reorganizar las pautas de convivencia y los modelos de rol”, ha señalado recientemente en el El País Gerardo Meil Landwerlin, catedrático de Sociología en la Universidad Autónoma de Madrid. Para Meil a medio plazo este periodo de reclusión familiar comportará un mayor reparto de las tareas domésticas. Sin duda el estar todos en casa propicia una mayor visibilidad y conciencia de las tareas del hogar.

Los primeros días tras la declaración del estado de alarma comentamos reiteradamente  la necesidad de corresponsabilidad en las tareas del hogar. Hubo aquellas fechas una euforia, especialmente culinaria, que ha ido perdiendo fuelle a medida que pasaban las semanas. He constatado que algunas tendencias que hemos vivido en casa se han producido en otros hogares. Los medios de comunicación están llenos de imágenes insólitas hasta el momento de personas relevantes en diferentes ámbitos que muestran parte de su intimidad doméstica -¡cuántas bibliotecas!-.

Muchos famosos han declarado su gusto por la limpieza y el orden y mostrado sus dotes culinarias -hubo momentos en los que era difícil encontrar levadura o harina por la fiebre de hacer pan casero y repostería-. Hay coincidencia en la preferencia por algunas tareas. Triunfa la cocina, pero no la obligatoria,  la del día a día, si no la que se vive como entretenimiento. Cada uno ha expresado sus gustos y ha decidido regalarnos un plato. En casa hemos degustado las recetas elaboradas por los diferentes miembros de la familia. Hemos tenido arroz con conejo, pancakes, sushi, tortillas variadas, bizcochos de diferentes sabores, tartar de salmón, pizzas caseras, ñoquis de calabaza…

Ir a comprar se vivió en ciertos momentos como un premio pero la realidad dio al traste con el trofeo al constatar que la compra es una tarea laboriosa y pesada -las salidas se aprovechan al máximo-. Se trata de un proceso largo que empieza con la confección de la lista y acaba con la colocación de los productos en la despensa o la nevera previa desinfección… Todo ello ha permitido tomar conciencia generalizada del valor de los productos.

Pasar el aspirador también tiene éxito. La actriz Julianne Moore ha sido fotografiada cargando con el aparato. En casa lo desliza con parsimonia alguno de mis hijos. Estos días se han fundido las luces led que permitían detectar hasta la más recóndita mota y la actividad ha perdido cierto atractivo. “A fondo” es mi consigna para el encargado de aspirar. Eso ha dado pie a la picaresca. Entre mis hijos ha cundido la idea de que lo esencial es que se oiga el ruido del aspirador un buen rato. Así yo me creo que están entregados a la causa aunque en realidad utilicen el electrodoméstico como apoyo para consultar su móvil…

Las plantas han ganado visibilidad. Mientras alguno está en la terraza las observa como no lo había hecho hasta la fecha. Hay predilección por el jazmín que ambienta especialmente por la noche, apoyo al limonero que florece y que no se libra de la cochinilla e ideas para sacar partido al aloe vera. Regar las plantas también gusta.

En contrapartida, tender, planchar la ropa, limpiar el baño o la cocina no ganan adeptos. Son tareas percibidas como tediosas y poco estimulantes. Será cuestión de darles la vuelta. Cuando realizamos estos trabajos domésticos, estamos contribuyendo al bienestar de todos. Ahora más que nunca son una forma de expresar el mimo a los nuestros. “Muchos habrán descubierto que cuidar no es solo una carga, sino además una fuente de satisfacción”, señala el sociólogo Meil.