colgador plátanos

Soporte para plátanos en Westwing

Ayer volvía a casa cerca de las nueve de la noche con la sensación de final de temporada. El ambiente, la oscuridad… y la olla de caldo que había preparado por la tarde y que aromatizó toda la casa, eran señales inequívocas de que el verano empezaba a retirarse. Por eso, hoy me vienen a la memoria algunos apuntes domésticos aprendidos estos meses pasados, que guardo y comparto.

De la mano de dos amigas, descubro sendas recetas estivales, sencillas y refrescantes. Una es una crema de puerros con pera, que estaba deliciosa. Se elabora con puerros, cebolla, patata y un par de peras Conference peladas y troceadas. El resultado es una sopa muy agradable de sabor y textura. Hay que servirla bien fría. Otra es un entrante a base de requesón con tapenade y anchoa. En este caso el plato gana cuanto más artesanos sean los ingredientes. Lo probé con recuit del Empordà y anchoas de l’Escala. En el mercado hay muchas olivadas de aceituna negra, que también nos sirven para un aperitivo con tostadas. Se sirve con la base de queso fresco, una capa de tapenade y encima un par de buenas anchoas con su consiguiente aceite.

He descubierto que algunas prácticas que utilizamos en casa se traducen en objetos domésticos, que en cierta manera facilitan y embellecen las tareas. El mercado de utensilios culinarios es cada vez mayor. A mí me resulta fascinante y podría caer fácilmente en la compra compulsiva. Las restricciones de espacio y la voluntad de que cada cosa ocupe su lugar es una buena medida de control. Recientemente conseguí salir de Culinarium sin adquirir nada. Solo fui observadora.

En Westwing, constante fuente de inspiración, he encontrado dos gadgets interesantes: uno es el soporte  para plátanos, que ahora está a 8,99€; y otro, un par de escurridores para botellas a 11.99€. En casa consumimos muchos plátanos a la semana y siempre me las estoy ingeniando para colocarlos alrededor del perímetro del frutero para que no se oxiden. Con este invento conseguimos el efecto gancho, como en las fruterías, para que los plátanos duren más tiempo en mejor estado. Respecto al segundo, los escurridores, son dos pequeños trípodes que facilitan poner boca abajo, por ejemplo, la botella de lavavajillas cuando ya está a las últimas y queremos aprovechar hasta la última gota. Así nos evitamos los malabarismos para mantener en vertical la botella o cortarla para llegar hasta la base.

Me complace también que el concepto de cocina de aprovechamiento haya calado.Uno de mis hijos regresa de una travesía de montaña con restos varios de la comida que se llevó. Eran en general productos envasados y latas. En el cajón que reservamos para desayunos y meriendas encuentro algunas bolsas de galletas apenas reconocibles. Están literalmente trituradas. A los pocos días preparo unos cuencos para el  postre con ese “polvo” de galletas, que antes tenían figura de dinosaurio, yogur batido y encima unos higos pelados. Al probarlo mi hijo dice: “Son las galletas que traje, ¿verdad? Ya sabía yo que tendrían salida.”

Dos apuntes: Es posible hacer una visita exprés a Ikea. El truco es llegar justo a la hora en que abren con los objetivos ya pensados y coger todos los atajos que la tienda ofrece -saltarse una planta o parte de ella-; otro día os hablo de las muchas lecturas feministas de este verano y de las alusiones al hogar y a la vida doméstica. ¡Buen inicio de curso!