Processed with VSCO with c1 preset

Hace ya tiempo que aprendo muchas cosas de mis hijos. Seguro que me enseñan desde que  llegaron al mundo, pero quizá antes integraba sus lecciones de forma inconsciente y ahora las percibo clara y nítidamente. Pasados aquellos primeros años de atención obsesiva -por cuidarles y por protegerles- al verlos tan pequeños y dependientes, de pronto -¡ha pasado tan rápido! los veo convertidos en personas hechas y derechas, que saben moverse por la vida con una soltura y un desparpajo que me admiran.  Ellos inundan nuestra casa de ideas y propuestas de todo tipo.  Las gastronómicas son numerosas. Y, como no, aquí estamos para recogerlas.

Hace unas semanas, coincidiendo con el inicio del nuevo año, hubo lluvia de ideas para enriquecer nuestros menús.  La primera petición ya ha sido atendida. Hicimos tartar de salmón. Confieso que yo sólo probé un poco porque no soy muy amiga de la carne cruda pero quizá es cuestión de tiempo. Nuestros ingredientes para 4 raciones (generosas) fueron: 400 gr de salmón fresco. 100 gr de salmón ahumado, 2 aguacates, 1 cebolla fresca, 2 limones, 2 cucharaditas de salsa Perrins, 2 de mostaza en grano, 8 cucharadas de aceite de oliva, sal y pimienta.

Compramos salmón fresco. Pedimos que nos sacaran la espina y nos cortaran los lomos. En la pescadería nos hicieron un primer troceado en dados. Lo congelamos durante dos días para evitar cualquier problema derivado del anisaki, un parásito que anida en el pescado crudo y que puede causar problemas digestivos e infección en quien lo consume. El día que lo utilizamos lo cortamos en porciones más pequeñas. Huelga decir que un buen cuchillo ayuda mucho.

En un bol grande lo mezclamos con el salmón ahumado, la cebolla y el aguacate, todo troceado. Lo aliñamos con zumo de limón, mostaza, salsa Perrins, aceite, sal y pimienta. Lo mezclamos todo muy bien con dos cucharas y lo montamos en el plato con la ayuda de un aro. Para acompañar, unas tostadas. Tuvo mucho éxito y quedamos en repetirlo pronto. Todos sugirieron para la próxima vez: mejor sin salmón ahumado, sólo fresco.

El salmón aporta proteínas, vitaminas (B12 , B6, D), minerales y sobre todo ácidos grasos saludables (omega 3). Se considera beneficioso para el corazón , las articulaciones, la piel,  la vista… y la memoria. En casa lo hacemos a menudo en papillote. ¡Es tan fácil!.  Sobre un trozo de papel de aluminio ponemos una base de cebolla y patata cortada bien fina -más alguna verdura que tengáis en la nevera: zanahoria, calabacín…-. Encima colocáis un lomo de salmón con un poco de sal gorda y una nuez de mantequilla. Lo cerráis en un paquete y lo horneáis durante 15 minutos. ¡Listo! Sólo hay que vigilar cuando lo saquéis y lo abráis porque el vapor acumulado puede quemaros.

Importamos hace años de una casa amiga la tosta de salmón: una tostada de pan de molde y encima tiras de salmón ahumado y huevo revuelto. El salmón es muy versátil:  salmón ahumado con queso de untar, con huevos escalfados (en la receta de huevos Benedictine), con pasta, en ensaladas…solo, aderezado con limón, eneldo o cebollino, salmón fresco a la plancha… En fin, salmón para dar y tomar.

Anuncios