cocina verano

Zara Home

De pronto, el calor. De repente nos sobra la manta a los pies de la cama. Los mullidos cojines del sofá y los paids en la butaca nos agobian cuando hasta hace poco nos envolvían y acogían. De un día para otro buscamos en nuestro armario ropa liviana y ligera pero encontramos bufandas, anoraks y  chaquetas, que nos abruman con su volumen y sus tejidos. Invocamos al mentalismo pero no hay truco que valga, ni varita mágica que nos de el cambiazo de casa de invierno a casa de verano. Toca trabajar para luego disfrutar del hogar de verano.

Es momento de ser disciplinados y pro activos. Si os flaquean las fuerzas o las ganas, recordad la fórmula de Víctor Küppers: conocimientos más habilidades por actitud. Es decir, una actitud positiva va a impulsar nuestro trabajo de orden doméstico para el que todos estamos capacitados con mayor o menor precisión. El cambio de armario hay que programarlo, dedicarle un tiempo. Antes de abrir puertas, hay que revisar que todas las prendas estén limpias -la mayoría se pueden lavar en casa y sólo unas pocas requieren tintorería- y en buen estado -botones, cremalleras, dobladillos…-. Hay que tomar decisiones con mano firme y criterio: esto sí, esto no. Entonces ya podemos pasar la ropa bien ordenada del armario al altillo o a las cajas y viceversa.

Aprovechad el día que cambéis las sábanas de una habitación para “actualizar” la ropa de cama: rellenos nórdicos, fundas de almohadas y cojines, mantas y protectores. Con el calor que hace todo se seca rápido. Yo lo doblo y lo guardo en fundas -mejor de tela-. La lavadora tiene programas para ropa voluminosa y también para prendas delicadas. Recordad que no hay que abusar del jabón que daña la ropa y la apelmaza. Con este calendario, en una semana, el tema de las camas estará listo.

Cuando llega esta época, cambio las fundas de los cojines del sofá y guardo algunos muy invernales. En verano, con menos pasamos. Acostumbro a dejar algún plaid a mano para cuando empieza el tira y afloja del aire acondicionado y algunos lo requerimos. El día del sofá, desenfundo todo lo que se puede y lavo, paso el aspirador y repaso la tapicería con un trapo húmedo con agua y amoniaco perfumado. He dejado de tapar el sofá con telas más frescas porque era una esclavitud ajustarlo cada vez. Solo lo haría si tuviera fundas a medida.

Apetece también renovar el mantel, los trapos de cocina o el delantal. Los nuevos catálogos de tiendas (Casa Viva, La Mallorquina, Sandra Marques o Zara Home) de hogar llegan con propuestas refrescantes y económicas. Por poco dinero conseguimos un aire nuevo en nuestra cocina y en nuestra mesa. Para disfrutar del hogar de verano hay que invertir un poco de tiempo. Cuanto antes, mejor.

 

 

 

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