CasabonaLa semana de Sant Jordi vuelve a nuestra casa con la fuerza de todos los años. Hacemos espacio en nuestras estanterías para los próximos habitantes de la biblioteca. Son días de intenso ajetreo laboral. Hablamos de la “temporada alta”, altísima, para los que trabajan en el sector del libro. El cálido sol de primavera ilumina novedades editoriales, libros de más largo recorrido y los escogidos clásicos. Y entre tanto volumen, uno puede perderse. Así que aprovecho para recomendaros algunas de mis últimas lecturas. Son libros queridos, en la mayoría de amigos y conocidos -y eso los hace aún más próximos-, lecturas que se recuerdan y que uno desea compartir para que vivan en más hogares.

El informe Casabona (Destino), de Sergio Vila-Sanjuán. Ameno, dinámico  y poliédrico relato biográfico de un empresario que aglutina formas y maneras de muchos personajes de nuestra historia reciente. La estructura del libro es original y nos permite conocer al seductor Alejandro Casabona, político, empresario y mecenas, desde diferentes puntos de vista. Conozco mucho al autor, mi marido, y le deseo la suerte que merece.

Patria (Tusquets), de Fernando Aramburu. Una narración que va calando como la lluvia fina. La vida en el País Vasco en los tiempos de ETA. La mirada de una familia que sufre la pérdida del padre, víctima de un atentado, y la de otra, que encuentra en la lucha armada la razón de su existir. Asistimos, como espectadores silenciosos, al paso de la vida en dos casas. La figura de la madre, la amistad, la lealtad, el perdón , el olvido… 

Destellos de luz en el camino (librosdevanguardia), de Joan Carles Trallero. Relatos que nos explican cómo afrontan la muerte personas que están al final de su existencia. Un libro que actúa como bálsamo ante el miedo a lo desconocido a través de las experiencias reales del autor, médico especialista en cuidados paliativos. Un homenaje a todos los especialistas que cuidan de nosotros en el tramo final.

La cara oculta de los debates electorales (arpa), de Manuel Campo Vidal. Un entretenido texto sobre periodismo, política y estrategias de comunicación. Campo Vidal nos explica de forma amena y con anécdotas interesantes muchos momentos de nuestro imaginario político reciente.

A cielo abierto (Seix Barral), de Antonio Iturbe. Novela con historia y mucho mundo. Iturbe nos lleva de viaje de aventuras con tres expertos pilotos franceses en los años veinte del siglo pasado. Uno de ellos es ni más ni menos que Antoine de Saint-Exupéry, autor de El principito.

Volver a casa (Salamandra), de Yaa Gyasi. Una de esas historias cautivadoras por abrirnos los ojos a otras culturas y tradiciones. De las guerras tribales de Ghana, pasando por el esclavismo, hasta recalar en Nueva York. Siete generaciones de una familia transitan por sus páginas.

El laberinto de los espíritus (Planeta), de Carlos Ruiz Zafón. Ruiz Zafón cierra por todo lo alto su tetralogía del Cementerio de los Libros Olvidados. Nos regala una Barcelona gótica, de cielos de plomo, de seres excesivos y de gente corriente que se llena de humanismo en las últimas páginas de esta saga inolvidable.

La imagen de tu vida (Galaxia Gutenberg), de Javier Gomá. Gomá nos acerca con su relato sabio a la filosofía actual. Después de elaborar una teoría de la ejemplaridad, aborda el tema de qué queda a través del recuerdo de las personas que se van.

No te acabes nunca (Espasa)), de Maria Leach. Poesía de la experiencia en estado puro. La prematura muerte de su marido, la vida con su bebé de cinco meses, y el desgarro en medio del día a día que no se para, dan forma a unos poemas potentes y lúcidos a pesar de todo el dolor. Muy bonitos.

Clavícula (Anagrama), de Marta Sanz. Me ha gustado mucho porque su autora se expresa con claridad, frescura, descaro y contundencia. Es un libro con cuerpo y alma -los de la propia Sanz -, que entrelaza con un estilo brillante la vida y la escritura.

¡Feliz Sant Jordi!

 

 

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