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En casa somos seis personas y solemos comer y cenar juntos la inmensa mayoría de los días. Somos de buen comer, algunos podríamos decir que de muy buen comer. En fin que nos gusta sentarnos alrededor de la mesa y disfrutar con los alimentos. Soy la mente pensante de la intendencia y de los menús y, lejos de seguir una pauta rígida, organizo cada semana en función del productos fresco que he comprado. Ir al mercado es una actividad que comporta una carga física pero tiene también propiedades estimulantes para la memoria y los sentidos.

Hay platos que complacen a todos, otros que obtienen mayorías y después hay un sinfín de excepciones. Cuando nuestros hijos eran pequeños y les inculcábamos que tenían que comer de todo, mi marido estableció que solo se podía descartar un alimento por persona. Así el se cubría y no le podían pillar en falta ante su total rechazo al queso. Cuando es el cumpleaños o el santo de uno de nosotros solemos comer lo que al homenajeado le gusta. Así que no tenemos un menú estándar para las celebraciones. Cada uno propone el suyo.

Hago un sondeo familiar antes de escribir este post sobre el plato preferido de cada uno. Mi marido se decanta por la paella. Su ascendente valenciano le convirtió en un enamorado del arroz en sus diferentes versiones. Una de mis hijas podría vivir a base de queso y de tostadas con foie. La otra disfruta con unas alcachofas a la brasa y croquetas -no valen cualesquiera, croquetas “home made”-. El mayor de mis hijos suspira por un buen chuletón y el pequeño por unos huevos fritos con patatas. Y yo no concibo una comida sin un buen plato de fruta. Entre todos conseguiríamos un menú más o menos equilibrado. Las verduras están por imperativo.

Y como esta semana celebramos el cumpleaños de mi marido, tocará arroz caldoso. Recordad que en Casa Ruiz hay una gran variedad. También me son útiles unos paquetes de SOS especial caldosos y melosos. Primero hago un fumet de pescado con media cabeza de rape, pescado de roca y un puñado de galeras -que no falten, dan muy buen sabor-. Lo cubro con agua junto con un tomate maduro pelado, un puerro, una cebolla, una zanahoria y una hoja de laurel. Le echo un chorro de aceite y sal. Cuando empieza la ebullición lo voy espumando. Así durante 20-25 minutos. Lo cuelo.

En una cazuela doy vuelta y vuelta a un puñado de gambas rojas grandes, marcando las cabezas. Las reservo y añado una sepia mediana a trozos. Aparto y en ese aceite sofrío dos cebollas picadas y dos tomates pelados y troceados sin pepitas. También unas pocas judías verdes a trozos pequeños -o en esta temporada, alcachofa-. Cuando está hecho incorporo la sepia y el arroz junto con unas hebras de azafrán ligeramente tostado. Lo cubro con el caldo -añado si se requiere- y lo dejo cocer un cuarto de hora. Finalmente incorporo las gambas y un puñado de almejas y dejo que se cueza tres minutos más. Que repose otros tantos y listo para comer.

En El Libro de los arroces (Empúries), de Josep Lladonosa encontraréis muchas recetas estupendas.

 

 

 

 

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