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Por imperativo -había que pintar las paredes- hemos vaciado las habitaciones de mis hijos. Una primera consideración: cómo es posible que en un espacio reducido puedan caber tantas cosas. Segunda: seguimos acumulando demasiados objetos prescindibles. Ahí se precisa la mano firme de Marie Kondo. Hay que eliminar más. Tercera: la cama despojada de ropa, el armario abierto de par en par, los estantes y cajones vacíos, los cuadros descolgados… todo al desnudo nos invita a renovar y reparar lo que en el día a día pasa casi desapercibido -uno acaba acostumbrándose a que algunas cosas funcionen a medias-. Estas situaciones excepcionales invitan también a limpiar y ordenar con mayúsculas.

Las almohadas, los rellenos de cojines y las fundas protectoras del colchón han pasado durante años por sucesivas lavadas que denotan su envejecimiento. He aprovechado estos días de segundas rebajas para adquirir nuevos modelos. Ahora son antiácaros y de mejor composición. En La Perla Gris  he encontrado variedad y buen precio. Le digo a mi hijo pequeño que cuando hagamos la cama con la funda nueva la notará mucho más mullida y agradable. Me mira con escepticismo pero una vez arreglada con el nórdico, su manta preferida a los pies de la cama y los cojines con el relleno nuevo más voluminoso y firme ya puedo sentir ese confort. Me dice que él también (es de los míos en materia doméstica).

Había una bisagra del armario que estaba suelta y que impedía que las puertas encajaran bien al cerrarlas. Estaba claro que había que atornillarla pero no ha sido hasta estos días con todo patas arriba cuando lo hemos hecho. También nos habíamos acostumbrado a que la bombilla de una lámpara de lectura emitiera un leve pero sin duda molesto zumbido. Hemos subsanado también este detalle. Cerca de casa hay una ferretería Cadena 88, donde encontramos de todo y nos asesoran con criterio.

El pequeño cuarto de baño ha quedado como nuevo. Era cuestión de reparar la borada de las baldosas. Con el paso del tiempo no es suficiente con limpiar. El tema es que la masilla de las juntas va cayendo. Al problema estético se añade el riesgo de filtración de agua y de la consiguiente humedad. Las juntas blancas, el flexo de la ducha renovado y la silicona en su sitio proporcionan una agradable sensación de limpieza.

El pintor me aconsejó utilizar un ambientador Ambi Pur eléctrico para mitigar el olor a pintura de los primeros días. Ha sido un descubrimiento porque se trata de una fragancia muy suave y sutil cuya principal misión es absorber olores. Ahora lo utilizo en el cuarto de baño. Muy recomendable incluso para los que somos antiambientadores.

En este año de tendencia hygge, cuidar de los pequeños detalles del hogar nos ayuda a disfrutar de esos momentos de sosiego y calidez que tantas veces encontramos en nuestras casas. Y, aunque a veces cueste invertir en cosas que no se ven, hacedlo. Ya veréis como incluso esos cambios invisibles os envuelven de confort y bienestar. Y eso, como dirían los daneses, es muy hyggelig.

 

 

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