adornos-navidadMe llegan a través de diferentes grupos de whatsApp tres versiones diferentes sobre el origen del Black Friday. Me he propuesto indagar un poco más para conocer cuál se ajusta a la realidad. En todo caso, ese viernes comercial se inserta en América en los días festivos que acompañan al Día de Acción de Gracias, en el que millones de personas viajan para encontrase con sus familias y celebrar en torno a una mesa -con el pavo como plato estrella- ese día de agradecimiento por la cosecha conseguida. Parece que el Black Friday arraiga en nuestro calendario y adelanta así una semana más el inicio de la campaña navideña.

Todos los escaparates anuncian tantos por ciento de descuento y la publicidad nos llueve por tierra, mar y aire. Mis hijas decidieron adquirir varias cosas ese día y guardar hasta Navidad sus adquisiciones. Me invitaron a aprovechar la jornada para hacer lo mismo pero no lo hice. Básicamente porque no tenía nada que comprar. Se me acentúa con la edad la sensación vacua que le inunda a uno cuando compra por comprar, por instinto, por deslumbramiento, por presión del entorno o por una falsa creencia de que nos hará sentir mejor.

Navidad con sus celebraciones es momento de compras extras de comida y de regalos. Y la excepcionalidad y brillo de esos días la vive cada cual conforme a sus creencias y tradiciones. A mí me gustan estas fechas. También prepararlas con tiempo y sacar papel y lápiz para organizarlas (hacer listas). Si quieres que el gasto no se descontrole, define un presupuesto y distribúyelo en las diferentes partidas que vayas a abordar (comida, adornos, regalos, aportaciones…) Anota lo más detallado posible los menús que vayas a cocinar y qué ingredientes vas a necesitar. Siempre que puedas, compra y guarda (que no detecten el Suchard, los barquillos o las gambas antes de tiempo porque tienen fecha asignada). Determinados productos frescos se desmadran de precio conforme nos acercamos a Navidad. Hazte con ellos ya y al congelador.

Consulta las necesidades y deseos de tu entorno a la hora de comprar regalos. Cada vez más apuesto por lo seguro. Arriesgo menos pero acierto más. Hay sorpresas que, llegadas ciertas edades, generan más problemas que satisfacción. Guarda lo que adquieras bien empaquetado y con etiquetas para que llegado el momento sea fácil de repartir. En estas fechas proliferan los mercadillos solidarios que ofrecen muchos y bonitos productos. Son útiles y nos permiten acercarnos y contribuir a diferentes causas.

Hay infinidad de tiendas que ofrecen adornos navideños. Son muy tentadoras, pero hay que ir con la cabeza fría. Repasa qué adornos tienes, cuáles están en buenas condiciones y de cuáles puedes prescindir para incorporar alguno nuevo.No sobrecargues tu casa de objetos que deberás guardar (¿dónde?) en poco tiempo. En materia de decoración navideña está bien combinar tradición con toques nuevos. Planifica los gastos, cíñete al presupuesto y compra sólo lo que veas claro. Pasadas las fiestas, cuando empiece el año y los nuevos o renovados buenos propósitos, agradecerás la contención.

 

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