Si te vas de vacaciones unos días, no cierres la puerta de tu casa sin más. Los expertos en seguridad recomiendan por estas fechas evitar signos externos que delaten que la casa esta deshabitada por una temporada. Parece que las persianas cerradas a cal y canto, los hilos de tender totalmente despoblados o el buzón a rebosar de propaganda pueden ser indicadores muy útiles para los amantes de lo cerrado-por-vacacionesajeno. Un estudio de las empresas de seguridad indica que el verano pasado el día 18 de agosto fue la fecha que acumuló más número de robos en viviendas desocupadas.

Por eso es conveniente tomar algunas precauciones antes de irnos de vacaciones para mantener nuestra casa a buen recaudo. La situación ideal es dejar nuestras llaves a alguien de confianza (familiar, amigo, vecino, conserje) para que pase de vez en cuando a revisar que todo esté en orden. Para aquellos que no puedan utilizar esta medida, hay que buscar estrategias como dejar alguna persiana parcialmente bajada o alguna prenda de ropa colgada que induzca a pensar que hay alguien en la vivienda.

Es importante dejar nuestro número de teléfono al presidente de la comunidad o al conserje para que en situaciones excepcionales nos puedan avisar. No es habitual pero a veces en estas fechas se producen apagones eléctricos, problemas con el agua o con alguna estructura comunitaria que puede afectar a nuestra vivienda. Hubo un verano que muchas viviendas de Barcelona se quedaron durante muchas horas sin luz. Los que estaban fuera y no pudieron ser avisados se encontraron a la vuelta con un insoportable olor a podrido que costó días erradicar por la putrefacción de los alimentos de sus neveras.

Al irnos de vacaciones debemos repasar que los aparatos eléctricos estén desconectados, las ventanas bien cerradas y las llaves de paso de agua y gas también bloqueadas. En aconsejable dejar pocas cosas en la despensa y si hay alguna ya empezada meterla en un bote hermético para evitar bichos varios. Respecto al congelador, si vamos a estar ausentes varios días , mejor ir vaciándolo. Las diferentes basuras deben quedar vacías y limpias. Si tenemos plantas, hay que dejarlas bien agrupadas y con recursos de agua para aguantar unos días. Si además podemos programar el riego o puede pasar alguien a cuidarlas, mucho mejor.

Aunque las ansias de irnos de vacaciones nos puedan, es infinitamente mejor dedicar los últimos días en nuestra casa a dejar las cosas lo más limpia y ordenadas posible. Me gusta dejar camas y tollas cambiadas porque al llegar al cabo de unos días el aterrizaje es mucho más grato. La casa que nos acoge todo el año merece nuestra atención. Será ella la que nos reciba de vuelta y nos haga sentir bien. Y no olvidéis cerrar la puerta con llave. Facilidades, ninguna.

 

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