antipolillasMis mensajes de whatsapp del fin de semana están llenos de las palabras “ropa”, “cambio” y “armarios”. Somos muchos los que hemos dedicado unas horas estos días a guardar las prendas de invierno de nuestro vestuario para dar paso a las de verano. Intuyo que estoy rodeada de gente que sigue con la “tradición” y que no cumple, por el momento, la prescripción de Marie Kondo de ahorrarse este trámite. Muchos jóvenes conservan camisetas de manga corta durante todo el año y poco más, renuevan el resto de su armario porque les gusta variar. Personalmente, esta tarea me proporciona orden y me ayuda a “sentir” más las estaciones del curso.

El componente espacial tiene también mucho peso. En la mayoría de los hogares nunca hay espacio suficiente para almacenar y uno echa mano de altillos, cajas y espacios externos tipo trastero o armario “de acogida”, de personas cercanas (de mucha confianza) que tienen espacio no ocupado y nos ceden parte. Desde que existe el blog he abordado este tema en varias ocasiones. No hablaremos pues de cómo realizar esta tarea. Lo resumo: rápido, con determinación y criterio. Se impone menos es más. Y así se titulan dos libros de moda: el de Francine Jay (Zenith), apodada Miss Minimalist y el de Peter Walsh (Ediciones B). Ambos predican que hay que vivir con lo imprescindible.

Más allá del contenido (ropa, zapatos y complementos) debemos prestar atención al continente (armario y cajas). Una vez vacío, hay que limpiar a fondo el armario con un trapo húmedo. Agua y jabón es suficiente. Y después secar. Es el momento de revisar las barras de colgar y comprobar que estén bien sujetas y sin deformidades. También las bisagras de las puertas del armario y los pomos para evitar descolgamientos y ruidos impertinentes. Llamadme maniática, pero me gusta que las perchas sean iguales, de tamaño y color. Las de madera de Ikea (en dos tonos) dan muy buen resultado para chaquetas y pantalones. Las de plástico son más ligeras y ocupan menos. Van bien para las camisas pero intentad que sean todas iguales y huid de las metálicas finas de tintorería y de un popurri de colores. Las sobrantes, al reciclaje.

Si utilizáis cajas para guardar complementos, quizá sea el momento de renovarlas. No mantengáis las que están deterioradas. En Muy Mucho hay modelos bonitos y una gran diversidad de tamaños. Mejor que estén coordinadas. Las fundas para guardar trajes o prendas especiales, preferiblemente de tela y en buen estado (que funcione la cremallera y permita ver en parte el contenido). La marca Rayen tiene unas antipolillas por algo más de cinco euros. El uso de antipollillas (en saquitos, pinza o colgador) es esencial para garantizar la conservación de las prendas de invierno. Hay alternativas naturales a los clásicos a base naftalina. Las hojas de laurel, los granos de café junto a la corteza de limón, la lavanda y el romero son excelentes alternativas. Las venden hechas, envueltas en telas de bonitos diseños y con formas, o te las puedes hacer tú si eres manitas. El aroma del armario también es importante. Escoge el que te identifique.

 

 

 

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