camaEn casa hemos llegado a la conclusión, tras estudio empírico, de que los miembros pares de la familia (numerándonos por orden de edad) hacemos la cama perfectamente. Me acompañan en el equipo de escrupulosos a la hora de realizar esta tarea la segunda de mis hijas y el pequeño. Mi marido junto a nuestra hija mayor y nuestro tercer hijo consideran que no tienen aptitudes para dejar la cama en condiciones. Creen -y lo expresan con tal vehemencia que debe ser así- que saber hacer la cama es algo innato, que ellos no están dotados. A pesar de ello, estoy convencida de que pueden conseguirlo con un poco de ayuda. Aquí van cuatro indicaciones.

Para hacer bien una cama se necesitan menos de cinco minutos. Especialmente en invierno que usamos edredón. Las condiciones ambientales también ayudan. La cama hay que hacerla con la ventana abierta para que se ventile bien el cuarto. En primer lugar, ajustamos bien la funda protectora del colchón para evitar arrugas molestas desde la base. Colocamos la sábana bajera bien tensa por las cuatro puntas y con las manos alisamos la superficie para que quede lo más estirada posible, sin arrugas ni pliegues.

Colocar la funda del nórdico requiere ciertas habilidades. Resulta infinitamente más fácil si se hace entre dos personas. En caso de estar solo, se extiende la funda en la cama y se introducen las dos puntas superiores intentando que se alineen bien el relleno de lado a lado. Después se va metiendo el resto. Entonces, a mí me funciona agitarlo enérgicamente y dejarlo caer sobre el colchón. Es el momento de igualar las partes laterales y de tensarlo por los pies de la cama. A mí me gusta meterlo con fuerza debajo del colchón. Me congratula saber que en los hoteles de cinco estrellas es norma meter bien la ropa y hacer las llamadas esquinas de hospital (así lo hacen en las clínicas), un pliegue de 45 grados, que queda como un sobre cerrado en cada lado.

La parte superior mejor alta, cercana al inicio del colchón. Con las manos vamos repasando toda la superficie para acabar de alisar el edredón. Después ponemos las almohadas bien ahuecadas y con las costuras en su sitio.. No las dejamos caer sino que las ajustamos cada una a cada lado. Y finalmente colocamos los cojines y plaids. Buscamos cierta armonía en la distribución. El tiempo que ha transcurrido mientras realizamos esta tarea es suficiente para ventilar la habitación. Así no desperdiciamos calefacción en invierno.

El hecho de que la ropa de cama esté bien planchada ayuda muy mucho a que el resultado sea excelente. Es cuestión de extender toda la sábana y plancharla , por los dos lados la funda nórdica, doblarla suavemente y no poner más calor para que no queden marcados los pliegues. Hacer la cama es una tarea esencial de la vida doméstica. Salir de casa sin realizarla me parece falta grave. Volver a casa y tener la cama por hacer es anticlimático. Por el contrario, tenerla bien aseada y pulida es un placer diario. Y sólo es cuestión de minutos.

 

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