huevosPocos alimentos tienen tanta versatilidad como el huevo. Con él podemos hacer muchos platos diferentes y con formas de cocción muy variadas. Mi madre me inculcó que en casa nunca pueden faltar. Tampoco las patatas. Ambos productos te pueden sacar de un apuro. Acostumbro a comprar los huevos cada semana en el mercado (hay mucha diferencia con los envasados del super). Me gustan los grandes morenos. Los blancos tienen la misma calidad aunque la cáscara es más delicada. Si me paso por el mercado de La Boquería, me hago con los de Calaf, huevos con denominación de origen y una yema sabrosa de intenso color que ponen unas gallinas que se mueven y alimentan libremente.

Los huevos benedectine le encantan a mi marido. La moda de los locales que apuestan por el brunch los han convertido en habituales de las cartas. El abc de esta receta está en los huevos, en la base de pan tipo “english muffins” y en la salsa holandesa. Se parte un panecillo tipo pan de leche y se tuesta un poco, encima se coloca una tira de jamón pasada por la sartén o de bacon y en la cúspide el huevo escalfado bañado en salsa holandesa. Hay quien pone salmón y espinacas. La salsa se hace con tres yemas de huevo calentadas al baño María con un poco de agua hasta que se disuelven. En otro cazo se derrite 200gr de mantequilla y se incorpora poco a poco a las yemas. Se le añade una cucharada de zumo de limón, sal y pimienta. Esta salsa debe tener consistencia y a la vez ser ligera. Se sirve templada.

Los huevos deben ser muy frescos para apreciar realmente su sabor. Hace años en un curso de cocina aprendí una receta que también lleva huevo escalfado o “poché” y que es facílisima y muy resultona: Alcachofas con jamón y huevo. Sacamos el tallo y las hojas de cuatro alcachofas hasta quedarnos con el corazón. Lo cortamos a láminas y las freímos. Las colocamos en un plato sopero o en un aro. Encima, unas virutas de jamón serrano y finalmente el huevo escalfado. Esta buenísimo.

Finalmente os paso una receta que les vi hacer a los hermanos Torres en TV1 y que me gustó mucho. Es una versión del Tumbet balear. Se necesitan dos patatas, 1 pimiento verde y uno rojo, 1 berenjena, 1 calabacín y 1 huevo. Para el sofrito: 1 cebolla, 3 dientes de ajo, 8 tomates triturados, 1 cucharadita de miel, orégano, sal y pimienta. Se hacen al horno los pimientos envueltos en papel de plata durante 20 minuto. Se fríen las patatas a rodajas, la berenjena se hace a la plancha con unas gotas de limón para que no se oxide. Y el calabacín se corta a rodajas muy finas y se deja crudo. En un plato hondo se coloca parte de la salsa, el pimiento verde, la patata, el pimiento rojo, el calabacín, la berenjena y el resto de salsa. Para cerrar un buen huevo frito con puntilla, algo muy nombrado en mi familia. Un buen huevo frito tiene la yema hecha y la clara cuajada con los bordes tostados y algo levantados.

Hablando de huevos, no os perdáis la maravillosa web de recetas webosfritos

 

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