camisetas 2Comparto con Marie Kondo el gusto por ordenar. Formamos parte del grupo de personas que consideramos el orden un elemento que da estabilidad a nuestra existencia. Y abogamos por la regla básica de este juego: cada cosa en su sitio. Ello conlleva la selección de objetos y la decisión de ubicar cada uno de ellos en un lugar concreto de nuestra casa. Defiendo que para que todos los de la familia disfrutemos del hogar es bueno establecer unas pocas normas de convivencia y respetar espacios personales.

Difiero en algunos puntos del método KonMari y os explico porqué:

  • Almacenar siempre en vertical. Su forma de doblar la ropa para que se aguante de forma vertical y se pueda alinear en un cajón es útil para prendas pequeñas como los calcetines. No me gusta doblar y volver a doblar una camiseta. Os aseguro que pese al cariño que pongas en plegarla, cuando la coges para ponértela, no está en condiciones. Mil veces doblada, planchada y reposando en horizontal.
  • Considerar que es obsoleto el cambio de armarios. Me horroriza “mezclar” ropa de temporada de invierno con la de verano. Aunque requiere un esfuerzo, me resulta gratificante tener limpias, ordenadas y guardadas las prendas de la otra temporada. No creo que las telas tengan vida y debamos acariciarlas ni que sientan abandono por estar fuera de la vista. Además psicológicamente me resulta estimulante el ritual de cambio de prendas, texturas y colores.
  • Vaciar cada día el bolso. Básicamente porque me gusta poco cambiar de bolso y porque el riesgo de dejarte las llaves de casa, el monedero o el pase de autobús se minimiza. Cuántas personas olvidan cosas que les complican la jornada precisamente por eso. Me parece más práctico vaciar el bolso cuando decides cambiar de modelo.
  • Sacar las etiquetas de los productos. La autora japonesa considera que las etiquetas agobian con sus letras y “cargan” el ambiente. Me gusta poner el lavavajillas y los geles de baño en recipientes para ahorrar y por estética pero el resto no. La mayoría de los miembros de casa confundirían un producto con otro y sería un riesgo para los más pequeños. Los productos de limpieza, por ejemplo, no suelen estar a la vista sino en armarios cerrados.

Un punto que me parece discutible es el de tener los aceites y especias guardados y no cerca de la zona de cocción. Es cierto que pueden estar expuestos a salpicaduras pero existe una distancia “de seguridad” que permite tenerlos a mano sin que se manchen. Muchas veces al cocinar necesitas una cosa y otra y si tienes que abrir armarios y guardarlos estoy segura de que con las prisas acabas manchando y dejando mal cerrados algunos de estos artículos. Cuando recojo la cocina, hago siempre una pasada general a todo lo que está en la encimera y repaso salero y botellas de aceite. Los tengo además en unas bandejas de plástico fáciles de limpiar y ordenar.

Marie Kondo habla mucho con los objetos. En casa hablamos y hablamos entre nosotros y en nuestras conversaciones -también en  algunas discusiones- el orden es un tema recurrente.

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