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Imagen de El Mueble

Cuando llegan estas fechas el hogar adquiere especial protagonismo. Las fiestas navideñas permiten desplegar en abanico las diferentes facetas de nuestras casas. Cada hogar es especial y distinto porque los que vivimos en él dejamos nuestra huella a lo largo de todo el año. Nuestras viviendas son un espejo de aquello que nos gusta, tienen un poco de cada uno de los que la habitamos. Nos ubicamos en el mundo en este paisaje que reconocemos como nuestro y que tanto nos reconforta. La Navidad potencia todas sus cualidades y nos permite elevar el listón de lo cotidiano y darle un toque extraordinario.

La posibilidad de pasar más tiempo en casa nos permite disfrutar de momentos de sosiego y de intimidad. Cada uno lo emplea como mejor le parece. Aquí entra la imagen de una butaca con un libro, un sofá con una manta, una mesa con un ordenador, una película pendiente, unos guantes y una regadera, un papel en blanco y unos colores, un cajón con papeles varios, una caja llena de recuerdos…Y, por otro lado, es tiempo de encuentro y de reuniones familiares, de conversaciones, de relatos repetidos y actuaciones infantiles. El hogar íntimo y social.

Las comidas son el eje de muchos de esos encuentros. El cuidado con el que preparamos lo qué comeremos es una muestra de acogida y mimo hacia nuestros invitados. Busquemos complacer los gustos de todos y, sobre todo, recordemos las aversiones de cada uno. Hay que elaborar menús atractivos y asequibles, que tengan algo diferente de lo de siempre (unos langostinos, jamón, un buen turrón…) y que no superen nuestras capacidades. Hay que pensar y preparar las cosas con antelación para disfrutar del momento.

Cada cual decora su casa a su gusto. Este año son tendencia los objetos en blanco y los de madera, una decoración muy de refugio de montaña. Los detalles a la hora de vestir la mesa (centros, velas, objetos, tarjetas con nombre de los comensales…) confieren un aire de fiesta que asociamos a la celebración. El mantel, la vajilla, la cubertería y cristalería de Navidad suelen ser elementos distintivos y tradicionales en cada casa.

Aunque el trajín de estos días intensifica la tensión orden/desorden, es bueno esforzarse para que nuestras casas luzcan apacibles y cómodas. Lo mismo ocurre con la limpieza. Son jornadas de más trabajo pero también somos más personas a la hora de colaborar y ayudar a mantener la casa limpia y ordenada.

Al abrir nuestras casas, invitamos a compartir buenos momentos (relajo, conversación…) y muchas veces uno acaba hablando del hogar y de proyectos para hacerlo más atractivo. Proyectos que van desde grandes reformas a pequeños cambios (reubicar muebles, tapizar, modificar colores, eliminar cosas…). Y de ese intercambio de opiniones surgen ilusiones domésticas que alimentan nuestro deseo de cuidar nuestras casas.

Que vuestros hogares sean estos días espacios de reposo y celebración. ¡Felices fiestas!

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