AcalmaEl pasado mes de julio descubrí con el pequeño de mis hijos una de las tiendas de Calma House. En su escaparate había una escalera como suspendida en el aire construida con almohadones de distintos tañamos y colores. Un buen reclamo. Entramos. Miramos y remiramos y acabamos con nuevos modelos para el sofá. Cuadrantes en tonos y tejidos veraniegos para un cambio de temporada. Ahora ha tocado lavarlos y guardarlos y dar paso a los de invierno. Mi hijo de once años, que tiene un alto sentido de la estética, me preguntó el otro día cuáles me gustaban más. Le dije que estaba bien cambiar y que ahora me apetecía ver de nuevo los de invierno. Estaba de acuerdo.

En los sofás, butacas o camas los cojines dan un toque acogedor y transmiten comodidad. Los decoradores apuestan por números impares aunque mi noción de orden se decanta por los pares. Está permitido combinar diferentes formatos, telas y diseños. Cada uno tiende a colocarlos de una forma particular. En las habitaciones juveniles se llevan los cojines con mensajes, fotos o reclamos que contribuyen a personalizar esa porción de hogar que les pertenece. He visto en casas amigas camas literalmente inundadas de almohadones que invitan a lanzarse sobre ellos y quedarse ensimismado mirando al techo. Me pregunto quién los coloca cada día.

En la nuestra hay amantes de los cojines y detractores. A una de mis hijas le encanta recostarse en su cama rodeada de ellos. Así que el otro día le regalé una riñonera larga y mullida de Calma. Aquellos que abominan de ellos y al sentarse los apartan con desdén, he observado que, pasado un tiempo, los buscan y recuperan para ponerse en modo relax. Uno de mis tics caseros es ahuecar constantemente los almohadones para que den una “buena imagen”.

Los cojines tienen evidentemente su funcionalidad aunque también es importante el look que ofrecen. Si les damos mucho uso, hay que lavar las fundas con frecuencia y renovar el relleno porque con el paso del tiempo se estropea y pierde volumen. En Sandra Marques siempre encuentro fundas básicas para actualizar. Me encantan los modelos de La Maison. En Zara  Home  hay para todos los gustos: con flores, terciopelo, peludos, lisos, con volantes…Me gusta el modelo punto ochos y el de franela. En Ikea hay múltiples opciones. Se pueden intercalar con otros modelos más exclusivos y dar un muy buen resultado.

Algún día saldrá un estudio que relacione el confort de cada persona según el número de cojines que le corresponda en su hogar. Voy a adelantar los resultados y anunciarlos en casa. Así quizá consiga que cada cual se encargue de los suyos y que no encuentre almohadones por el suelo abandonados a su suerte. Y mi esfuerzo diario para que estén bien dispuestos y en forma me proporcionará aún mayor bienestar.

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