Expo Milan

El árbol de la vida en la Expo de Milán

El pasado sábado se clausuró en Milán la Exposición universal 2015 que tenía por lema: “Alimentar el planeta. Energía para la vida”. Visito este vasto espacio con mi cuñada Pilar como guía y una de mis hijas. 145 países con sus respectivos pabellones, 3 organizaciones internacionales, espacios dedicados a temas como el cacao, el café o el arroz y un “pabellón cero” donde se repasa la historia de la humanidad en relación con la alimentación. “El tema de la comida tira mucho”, comenta mi hija. Y sólo eso explica la colas de más de cinco horas para visitar algunos de los espacios de esta Expo. En nuestro mundo la gente muere por falta de comida y también por una ingesta inadecuada y/o excesiva. La muestra ha querido abordar y debatir sobre estas contradicciones y hacer hincapié en la necesidad de ser respetuosos con el medio ambiente. La palabra “sostenible” impregna esta exhibición.

Las recientes revelaciones de la Organización Mundial de la Salud sobre la relación entre algunos tipos de cánceres y el consumo diario de determinadas carnes procesadas en ciertas cantidades sobrevuela en el ambiente. En los alrededores de los pabellones de Argentina y Alemania, por ejemplo, hay muchas personas comiendo pinchos y salchichas. Al pasar de un espacio a otro, el visitante se impregna de los olores y costumbres culinarias de los diferentes lugares del mundo. Nos atrae el arroz basmati y las especias de la India; el plato típico de Tailandia, Pad thai, que mi hija venera desde que estuvo allí en verano; el cacao de Costa de Marfil…y a la salida del pabellón francés compramos dos baguettes deliciosas que vamos troceando y comiendo mientras continuamos la visita. Italia, como país anfitrión, presenta una completísima oferta de puestos para degustar los platos típicos de las diferentes zonas. La pasta es exquisita.

Entramos en el pabellón de España decepcionadas por su diseño exterior pero cambiamos la cara al presenciar el montaje interior. Nos recuerda que somos un país rico en productos variados y frescos: carnes, pescados, frutas, verduras, hortalizas, legumbres…y el jamón. Una vidriera donde cae en cascada el aceite de oliva preside una de las salas. En las paredes hay fotos de muchos de los excelentes cocineros y cocineras que tenemos. Nos quedamos absortas ante unos mostradores que visualizan de forma realista y atractiva cómo se hace una tortilla de patatas, unas torrijas o un pan con tomate.

La comida atrae, forma parte esencial de nuestras vidas. Como dice Arguiñano, somos lo que comemos. Cuidar los productos de cada país, consumir de forma racional, potenciar los cultivos y granjas ecológicas, el cuidado de las aguas de nuestros mares, océanos y ríos, aplicar la tecnología en este campo y conseguir que toda la población del mundo tenga una buena nutrición es nuestro deber. Que una exposición universal se centre en este tema es esperanzador para conseguirlo.

Aquí os dejo el enlace de la página oficial por si queréis saber más sobre la Expo.

 

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