bichos blogCuando uno vive en el campo, la presencia de insectos, arácnidos o, incluso, de pequeños roedores, se considera parte del paisaje. “Ya se sabe, estamos en el campo”, espetamos, recelosos por dentro, los urbanitas. Sabedores de que en la naturaleza están todas esas especies, lo aceptamos como parte del regalo de vivir en un entorno más sano y saludable. Pero en nuestras casas de la ciudad el más mínimo ser animal es repudiado y rechazado. Nos remite a la suciedad y nos recuerda que por debajo de nuestras viviendas existe un submundo de cloacas donde puede haber de todo menos animalitos entrañables.

Hace una semana apareció en el suelo de mi cocina una vulgar y simple (???) cucaracha. Diáfana en la baldosa. Estaba sola en casa así que de nada servía expresar mi horror ni pedir ayuda. Me armé con el palo de la escoba y le di. Me dio tiempo de hacer una foto antes de y después de y mandarla por el grupo de familia. Coincidían en el diagnóstico: “¡Qué asco!”. La verdad es que la segunda imagen era falsa porque cuando intenté recogerla con papel para tirarla a la basura revivió con fuerza y me tuve que ensañar.

El conserje de casa, al comentarle el incidente, me dijo que con el calor que había hecho este verano habían aparecido en varias viviendas ejemplares como el mío. Habrá que revisar los puntos de posible entrada y sobre todo intensificar las revisiones. En mi edificio dos veces al año vienen a fumigar. Los patios de luces son muchas veces un campo de cultivo para que aparezcan bichos por su abandono y suciedad. Hay que prestarles atención. Por favor, que no se entere mi madre, que no vuelve a entrar en casa. Unos amigos sufrieron la presencia de ratas urbanas -ahí queda dicho todo- y les obligó a cerrar con cristal y aluminio su lavadero. Una experiencia nefasta.

La humedad y el polvo hace que aparezcan unos pequeños bichos que salen de cualquier ranura minúscula o de algún recoveco. Es fácil hacerles frente pero no hay que darles cancha. De nuevo toca extremar las medidas de limpieza, especialmente en baños y cocina. Es en este espacio donde algún producto caducado o en mal estado puede dar paso a pequeños gusanos. Es muy importante hacer revisiones periódicas de la despensa y de los armarios donde almacenamos alimentos.

Finalmente la hormigas aunque inofensivas y diminutas pueden llegar a ser un problema si se cuelan en nuestras viviendas. Muchas veces provienen de una planta o hacen un recorrido desde la terraza hasta colarse en el interior. La corteza de limón es un buen repelente. Hay productos específicos de jardinería -siempre más agresivos y peligrosos si hay niños en casa- para evitar hormigas y pequeños insectos en la tierra de las plantas. Es recomendable remover con frecuencia la tierra. El objetivo es acabar con cualquier especie animal no invitada a vivir en nuestros hogares.

 

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