crema_cangrejoCuando mis hijos eran pequeños cogí la costumbre de “alegrarles” las cremas con alguna sorpresa. Ponía algún alimento en el fondo del plato que luego descubrían al introducir la cuchara. También les dejaba que ellos mismos se echaran por encima algún aderezo. Las cremas son un plato muy instaurado en casa tanto en invierno como en verano. Y compruebo que, a fuerza de practicarlo, también lo son los añadidos. Hasta tal punto se ha arraigado la idea de que la crema siempre lleva algo por encima que cuando no se da el caso se las ingenian para que sí lo haya. Así observé el otro día como mi hijo pequeño de forma espontánea llenaba su plato de crema de trozos de pan del día y de patatas chip.

Hemos iniciado ya la temporada de gazpacho. Se mantienen en nuestra dieta las cremas, ahora frías, de calabacín, las de puerro y también las de zanahoria. ¿Qué solemos ponerle?. El huevo en diferentes versiones: pequeños huevos de codorniz hervidos y partidos por la mitad; huevo duro troceado o rallado; y una opción especial es el huevo poché, que le encanta a mi marido. Los frutos secos son otro acompañamiento habitual en nuestras cremas, en especial las pipas de girasol peladas fritas. Le siguen las de calabaza, un puñado de pistachos pelados, anacardos, nueces o sésamo.

Los picatostes que más triunfan son los de pan frito aunque por cuestiones calóricas los dosificamos y los sustituimos muchas veces por los de pan tostado. Tanto unos como otros se pueden hacer en casa o comprar en buenas panaderías (como en Roura en Barcelona: calle Calaf, 15). En los supermercados como Mercadona los venden con sabores. Por ejemplo, a ajo. El jamón dulce, el serrano, el pollo, el pavo o el beicon a tiras son una excelente forma de dar más consistencia a un plato y nos permite en muchas ocasiones acabar con restos (una pechuga, unas lonchas de jamón…). Si los tostamos al horno quedan muy crujientes.

Para los amantes del queso, es un indispensable en todos los platos. También en las cremas: queso de cabra en dados, queso fresco, queso rallado, mozzarella fresca, ricota…todos combinan. El otro día vino Clara, una amiga de mi hija, y me dijo que lo que más le gustaba en la crema era añadir queso cremoso tipo Philadelphia desmenuzado. En verano se presta picar diferentes hortalizas y crudités y añadirlas. Así conseguimos un plato sano y completo con diversidad de colores (pimiento rojo, verde, remolacha, apio, brotes de soja…).

El  pescado y el marisco realzan la más sencilla de las cremas (gambas, langostinos, cangrejo…). La fruta se incorpora cada vez más a platos salados. Así que bienvenidos los trozos de fruta y las cremas con fruta (tomate y fresa, melón, sandía…). Hay una gran variedad de aceites y vinagres afrutados, herbales y con toques éxoticos. Un simple chorrito en la superficie de la crema y… parece otra cosa. Hay mil y una manera de “adornar” una crema. Os animo a probarlo.

 

 

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