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Terraza de Ikea

En las casas hay dos grandes temporadas: invierno y verano. Cuando se acerca la transición de una a otra ya nos puede coger bien vitaminados porque son días en los que el trabajo doméstico alcanza niveles altos. De hecho pueden ser muy altos si se apodera de uno ese ansia por darle la vuelta a todo y hacer tabula rasa. Es ahora cuando empieza el calor que desearía vaciar por completo mi hogar, limpiarlo a fondo y ordenarlo sólo con las cosas justas y necesarias. Sería como hacer una mudanza pero sin cambiar de ubicación. La realidad es mucho más indulgente que el deseo -para descanso de los míos- y se queda en unas cuantas tareas de recogida y limpieza.

La primera actividad es el cambio de armarios. Hay que empezar a lavar prendas de abrigo. También los jerséis demasiado gruesos y las prendas que por textura o colorido ya no vamos a ponernos estos días. Si miramos las etiquetas, muchas se pueden lavar en casa en programas específicos de la lavadora. Llevamos a la tintorería únicamente las que requieren sí o sí un lavado en seco. Es el momento de revisar la ropa que tenemos y de retirar la que por diferentes motivos ya no usamos.

Se pueden ir retirando mantas y plaids muy invernales. Dejad siempre alguno a mano. Hay quien lo agradecerá. El buen tiempo facilita el secado de fundas de tapicería y de cojines. Toca también retirar alfombras y mover los sofás para limpiar bien y llegar a todos los rincones, esquinas y zócalos. Hay que descolgar cortinas y estores. Os aconsejo no utilizar mucho jabón para que no queden apelmazadas; un centrifugado suave y colgarlas para que se sequen. Así no hace falta plancharlas. Como una cosa lleva a la otra, las ventanas desprovistas de tela invitan a repasar cristales y persianas.

Acostumbro por estas fechas a repasar la despensa y a utilizar productos que dentro de poco no nos apetecerá consumir. Es mejor “vaciar” y no reponer artículos para poder limpiar bien el armario o los estantes destinados a guardar alimentos. Colocad todo lo que queda encima de una mesa y repasad caducidades y productos. Limpiar con una bayeta con agua y jabón -ya os comenté que me gustaba mucho el nuevo concentrado cítrico de Don Limpio– y volved a organizar la despensa. Una vez visto lo que tenemos, podemos comprar y colocar de forma ordenada. Hay que preparar los filtros del aire acondicionado y retirar electrodomésticos para pasar bien el aspirador y lavar las zonas a las que no podemos acceder habitualmente.

Las terrazas, balcones y galerías poco usadas en invierno y por ello depositarias de objetos varios resurgen ahora. Hay que poner orden y habilitar estos espacios que ampliarán nuestras casas con unos pequeños detalles (nuevas plantas, velas, sillas o hamacas…). El calendario sabiamente nos obliga a limpiezas y órdenes domésticos que pueden compensar los excesos del año (cada cual sabe sus puntos débiles). Y, como con muchas otras cosas que pueden parecer exageradas, limpiar a fondo y ordenar dos veces al año no hacen daño.

 

 

 

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