don-limpio-gel-concentrado-4-size-3Soy de las que sucumben con facilidad a la publicidad sobre productos de limpieza. Me gusta probar y comprobar los “milagros” que proclaman los anuncios con baldosas que brillan, suelos como espejos, cocinas sin rastros de grasa, sanitarios como nuevos y viviendas con destellos por doquier. Y esos fantasmagóricos hombretones multiusos que repasan que todo quede impecable, sin suciedad, cal o cualquier mota de polvo. Así que compro productos nuevos (o de toda la vida pero con renovada imagen), con diferentes texturas, olores y propiedades. Y al final, me quedo sólo con lo que me convence más allá del marketing.

Después de un estudio casero he llegado a la conclusión, una vez más, que necesitamos contados productos para la limpieza. En el día a día salen del armario los imprescindibles y los otros acaban abandonados hasta que un día decidimos poner orden a ese armario y desaparecen. Algunas marcas blancas han conseguido sólidos artículos de limpieza, a precios competitivos. Un buen ejemplo son los estropajos y bayetas de “Bosque verde” en Mercadona. Sin embargo es difícil encontrar un antigrasa o un limpiador para la cocina que pueda superar la calidad de un Kh7 o de un Don Limpio, por ejemplo.

Reconozco que la eficacia y el olor son dos factores determinantes a la hora de fidelizar una marca. No me gustan los aromas demasiado intensos que remiten a pinos, rosas, vainillas o esencias varias. Participé una vez en un estudio de mercado sobre suavizantes. Os aseguro que mi olfato quedó colapsado ante la cantidad de aromas que hay en el mercado. Este es un tema muy subjetivo y mis preferencias siempre se decantan por los olores que las etiquetas denominan “oceánicos” y por los cítricos, que son mi debilidad.

Así ha vuelto a casa el mencionado Don Limpio con nuevo formato compacto y antigoteo. Me gusta mucho. Es un gel que utilizo en la cocina para repasar la encimera, las paredes de silestone, el microondas, las sillas de plástico y los frontales de los electrodomésticos. El ligero olor a limón y el acabado brillante son excelentes. He recuperado también Gior para lavar a mano (el famoso “un poco de pasta basta” de mi infancia). Esta compra se la debo a mi madre que es una fan total del producto. A ella le gusta que el jabón haga espuma y éste con poca cantidad produce mucha. Ha estado unos meses fuera de los supermercados (quizá por problemas de distribución) pero fue verlo de nuevo hace unas semanas y adquirirlo. Me resulta muy útil para frotar determinadas prendas antes de ir a la lavadora (batas escolares, calcetines de deporte o cuellos de camisas).

Tengo por costumbre leer las etiquetas en busca de información sobre composición y datos del lugar de producción. Pido por favor un tamaño de letra más humano, apto para las crecientes vistas cansadas. Valoro también que sean poco agresivos con el medio ambiente (algunos parecen desprender toxicidad sólo destaparlos) y que sean cómodos de abrir y cerrar. Está bien curiosear en las novedades de limpieza, probar y decidir si un producto nos resulta útil o no.

 

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