recette-de-la-quiche-lorraineLa quiche era en mi memoria una exquisitez, un plato francés, una tarta salada nada habitual en el día a día. No recuerdo que se hiciera nunca en casa pero sí haberla tomado alguna vez en formato individual en algún restaurante o fiesta. La quiche es lorraine cuando la masa quebrada se cuece al horno rellena de huevos batidos con nata líquida. Esa es la original. No creo haberla comido nunca así. Cuando la probé ya habían incorporado nuevos ingredientes a la receta como el jamón o beicon, el queso rallado o las espinacas. Hoy en día la quiche es un plato en auge total y existen infinidad de versiones. Funciona muy bien como plato único acompañado de una buena ensalada. En casa triunfa por encima de todas la de puerros.

La masa de la quiche se hace con harina (175 gr), mantequilla (100gr) y sal. Se mezcla la harina tamizada con la mantequilla a temperatura ambiente y un punto de sal. Se hace una bola y se tapa con papel film para que repose en la nevera 30 minutos. La thermomix borda las masas. Yo que no la tengo suelo comprar la masa fresca. Hay buenas panaderías que la hacen. En los supermercados venden pasta brisa. En mi opinión, la de La Cocinera es la mejor. La quiche permite aprovechar verduras y darles nueva y atractiva vida. En todas las tartas de este tipo se utilizan tres huevos y un botellín de nata liquída. Os paso tres versiones:

De puerros. Lavar bien 4 puerros y cortarlos por la mitad. Trocearlos en finas láminas y pochar en una cazuela tapada con un chorro de aceite hasta que estén blandas y transparentes. Escurrir bien. Incorporar al bol de los huevos batidos con la nata y añadir unos trocitos de jamón dulce. Salar ligeramente.

De salmón y gambas. Lavar y cortar un puerro. Pochar. Cortar trozos de calabaza y cocer con el puerro. Cortar también un lomo de salmón fresco a dados e incorporar a la cazuela. Cuando estén bien hechos, echar colas de gambas pequeñas peladas (las de La Sirena van muy bien). Escurrir con esmero para que no quede aceitoso y mezclar con los huevos y la nata.

De calabacín y bacon. Picar una cebolla y rehogarla. Cuando esté transparente, incorporar dos calabacines troceados (se hacen en seguida), añadir tiras de beicon y queso rallado. Mezclar con los huevos y la nata.

En todos los casos se forra un molde redondo de pyrex, cerámica o silicona. Se pincha con un tenedor la masa y se hornea a 180 grados unos diez minutos. Cuando se incorpora el relleno se deja unos 30-35 minutos hasta que esté bien cuajada. Es importante escurrir muy bien los ingredientes una vez cocinados. La gracia de estas tartas es que uno puede hacer su propia versión en función de los gustos y de los ingredientes que tenga en casa en ese momento. En mi familia les gusta mucho más de un día para otro, reposada y fría.  

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