azucarero 2El uso de los objetos de casa hace que se desgasten, envejezcan (no siempre bien) o se rompan. Cuando hemos comprado algún utensilio de cocina, mueble auxiliar, macetero, complemento de baño, plaid, cojín o un sinfín de cosas más lo hemos hecho porque nos gustaba. En ocasiones la elección de esos objetos fue fruto de una compra meditada, de una búsqueda continuada, de un acto mimético (lo vimos en alguna otra casa y nos gustó), de una necesidad imperativa (lo adquirimos porque se rompió el anterior) o, simplemente, de un impulso. Hay en nuestras viviendas piezas procedentes de viajes, de regalos, de herencia familiar, de mercadillos…Y uno se hace a cada una de ellas sin darse cuenta hasta que un día toca reemplazarlas.

Mi abuela tenía un azucarero que me gustaba, como esos que hay ahora en muchos locales, y que una “patosería” de mi hija lo convirtió en añicos. La moda vintage hizo fácil la restitución. Cuando incorporamos el azúcar moreno como alternativa habitual al blanco, mi marido me regaló otro recipiente muy bonito con tapa y cucharita de alpaca. Ahora creo que por los mismos motivos que el antes mencionado se ha roto. Y busco uno que además de útil tenga ese plus de encanto del actual. No me está resultando fácil.

El otro día entré en Habitat para comprar un taburete blanco, un tam-tam. En mi niñez de Cuéntame teníamos varios en casa y guardábamos cosas en su interior. Justo el tono blanco -está en gris, rojo o negro- está agotado pero esperaré. Quiero renovar uno que me aporta un asiento extra en la cocina. Con el paso de los años tiene algún rayazo y ha perdido su brillante esplendor inicial. No habría más que poner el de casa junto a uno nuevo para justificar la compra. Éste es un caso de renovar para actualizar sin afán de cambios.

El cubo de la ropa sucia es de acero calado con tapa imitando a piel. Está empezando a dar señales de envejecimiento. Me iría bien uno de medidas similares para que encaje en el rincón donde lo tengo colocado. Aquí me gustaría renovar e innovar. No me sirve cualquiera pero creo que es buen momento para cambiar de estilo. Apuesto por alguno de mimbre con funda de tela y lema que facilite el destino de las prendas sucias desperdigadas en los cuartos de mis hijos adolescentes (aunque dudo de que ése sea el problema por el cual no llegan a destino). La verdad es que me gustan los rótulos en la cesta del pan, en las del baño, en las velas…

Si das un repaso a las cosas de tu casa, verás que algunas necesitan renovarse. Estas semanas de rebajas son un buen momento para actualizar y, si te apetece, innovar. En los pequeños detalles cotidianos está tu hogar, tu universo de objetos de cada día. Desearías que algunos fueran eternos, inmunes a los accidentes caseros. Cada uno tiene sus apegos.

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