toalla-de-bano-maxi-420-g-m-18-coloresHa pasado Navidad, hemos cambiado de año (¡feliz 2015 a todos!), mañana vienen los Reyes…y nuestras casas no se detienen, siguen funcionando día a día. En estas fechas hay mucha actividad extraordinaria en nuestros hogares y, aunque la tentación de relajarse está presente, más vale no perder demasiado el ritmo. Sin duda, las festividades hacen que las rutinas cambien y se altere el orden y la intensidad de las tareas (un día cocinamos para más personas y otro día no comemos en casa; algunos no duermen en casa y de repente vienen familiares y amigos…). Hablamos en esta ocasión de las actividades semanales, aquellas que hay que hacer como mínimo una vez. Cada uno conoce sus necesidades y su disponibilidad de tiempo. También sus manías.

Pasar el aspirador a toda la casa. En invierno especialmente aparecen como fantasmas bolas de pelusa, fruto de las calefacciones y de la ropa de abrigo. El aspirador es un gran aliado para limpiar todas las estancias de la casa y acabar con ellas, también con las migas y restos varios. Muchas veces con el tubo llegamos a rincones y zonas (detrás de muebles y sofás, bajo butacas y camas…) inaccesibles con la mopa  o la escoba. Un pequeño aspirador de mano es un tercer brazo muy útil. Me sorprende que cada vez lo fabriquen menos marcas.

Limpiar el polvo. Hay gamuzas atrapa polvo que permiten pasar todas las superficies de los muebles sin rayar ni añadir ningún producto (puntualmente hay que abrillantar o reparar muebles con cera).

Cambiar la ropa de casa. Hace tiempo que tengo observado que el lunes es el día de la semana preferido por la mayoría de mis vecinos para cambiar sábanas (lo veo en los tendederos). Yo suelo hacerlo en varios días: cada día una habitación: lavo sábanas y toallas. Me resulta más cómodo lavar y planchar gradualmente que todos los juegos de golpe.

Comprar producto fresco. Tengo la costumbre de comprar entre miércoles y jueves el producto fresco de toda la semana. En el mercado no hay tanta gente como a finales de semana. En esta época del año se puede comprar suficiente fruta y hortalizas para toda la semana sin riesgo de que se estropee. Entre la nevera y algún espacio exterior (terraza, galería…) se conservan bien.

Regar las plantas. Una vez a la semana hay que regar las plantas de interior. Yo las llevo a la cocina y las pongo un rato en agua con un barreño abajo y limpio las hojas con un pulverizador. Afectadas por la calefacción, sus hojas reviven a los pocos minutos de estar sumergidas. Las plantas de exterior tienen también suficiente con un riego. Ese es el momento de revisar hojas secas y estado de las macetas. Estoy convencida de que las plantas responden a nuestros cuidados y “perciben” nuestra atención por eso me gusta el ritual de salir abrigada a la terraza y revisar una a una.

Enlace relacionado: Tareas diarias de casa

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