turronViene a comer a casa una amiga de nuestro hijo pequeño. Al acabar el postre saco una tableta de turrón crujiente de chocolate. La invitada comenta que su madre le ha dicho que no hay que comer este dulce hasta que lleguen las fechas navideñas porque sino pierde su gracia. Buena reflexión, pero una vez en la mesa cualquiera da marcha atrás. Así que lo troceo y reparto una porción para cada uno. La amiga se resiste pensando en el consejo de su madre pero yo le digo que no se enterará (espero que no lea estas líneas) y disfruta de su anticipado trozo de turrón. En casa que somos de buen comer cualquier anticipo en forma de alimento es éxito asegurado. Ya han caído una buena cantidad de polvorones, chocolates y frutos secos. A partir de ahora los dosificaré porque realmente la magia y el encanto está en la excepcionalidad.

A un mes de Navidad tener planificado lo que haremos esos días ayuda mucho y descansa mentalmente. Yo llevo ya unos días de “lluvia de ideas” conmigo misma y de anotaciones para poder preparar con calma y criterio estas fiestas. Comparto con vosotros estos preparativos:

– Pensar el menú. Anotar los ingredientes necesarios y empezar a comprar. Hace ya años que adquiero el pescado y alguna delicatessen en estas fechas. Los precios todavía no se han disparado y no hay aglomeraciones. Si puedo adelantar algún paso de elaboración de los platos, lo hago y lo congelo, como por ejemplo un caldo de pescado.

– Tener en buenas condiciones la mantelería, vajilla y cubertería. Aunque las guardé limpias, les doy un repaso ahora para no encontrarme con sorpresas. Hay tareas que dan trabajo como limpiar la cubertería de plata, herencia familiar, pero vale la pena hacerlo. Si siempre está guardada no luce y la ocasión bien lo merece. Me gusta cada año poner un detalle en la servilleta de los comensales con sus nombres. Eso ya lo tengo. Si os dais una vuelta por las tiendas de decoración del hogar, encontraréis muchas ideas.

– Decorar la casa. Aquí sí que me gusta repetir, por ejemplo, en la decoración del árbol o en el adorno de la puerta de casa. Son nuestros “clásicos”. Este año tengo pensada nueva ubicación para el pesebre. Ya os contaré. Me gusta darle un toque navideño a las diferentes estancias como el baño (toallas, jabones) , la cocina (trapos, mantel) o el salón (velas y plantas).

– También adelanto la compra de regalos. Los tiempos invitan a hacerlo con responsabilidad. Así que tiendo a buscar cosas útiles, adecuadas a la persona que van destinadas y económicas. Cuidar el envoltorio es también una forma de demostrar mimo. Hay tiendas, proyectos y mercadillos solidarios que pueden solucionar esta vertiente.

Un año más, os aconsejo preparar con cariño y antelación la Navidad para disfrutarla de pleno (incluido el turrón) cuando llegue el día. Y en estas fechas empezó el blog: Encendido oficial del árbol de Navidad

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