persianaesquerdoHablábamos en el último post de abrir nuestras casas para disfrutar del buen tiempo que se avecina. Es temporada alta de trabajo en nuestras casas. Es momento de cambio de cortinas y de limpiar a fondo ventanas y cristales. Debemos programarnos unas horas extras para realizar con calma estas tareas. Necesitamos también un pequeño set de material: un cepillo viejo, un cubo, bayetas de microfibra, desengrasante, algún producto jabonoso y unos guantes. Manos a la obra.

Los cristales de casa los vamos repasando con cierta periodicidad así que su limpieza ahora no resulta nada especial. Es una de mis manías de limpieza. Y quizá por ello, creo que hay un maleficio atmosférico que hace que cada vez que me pongo a limpiar cristales poco después llueva. Y con viento bien direccionado para dar al traste con el espejismo de un cristal impecable. Pero no me amedrento y al día siguiente les doy otro repasito para borrar las marcas de gotas.
Yo limpio los cristales con agua y una buena bayeta específica para vidrios. Les doy una primera pasada para retirar el polvo y después cambio el agua del cubo y con la bayeta bien escurrida los vuelvo a pasar. Los limpiacristales y multiusos no me convencen. Si los aplicas con papel de cocina, queda pelusa y aunque lo hagas con un trapo blanco de algodón siempre quedan cercos. El limpiacristales siempre se lo acaba llevando mi marido para el coche. Nunca limpies los cristales cuando les dé el sol directamente porque entonces jamás los verás limpios del todo. Cuando hay doble cristal también es difícil llegar a un acabado perfecto. He probado la fórmula de agua con unas gotas de alcohol y también la costumbre bastante extendida de usar papel de periódico para abrillantar pero me quedo con la fórmula de agua y una buena bayeta (la de la marca Vileda es una buena opción).
En estas limpiezas una bayeta un poco vieja va bien para repasar los marcos de las ventanas y esas rendijas altas y escondidas que acaban acumulando mucho polvo. Esa bayeta después va a la basura. En las ventanas o puertas correderas va bien usar la boquilla más estrecha del aspirador para los raíles y después pasar la bayeta húmeda y con un poco de desengrasante. Respecto a las persianas, su limpieza constituye una buena sesión de gimnasia de brazos. Aquellas a las que podáis acceder por fuera va bien pasarlas primero con un cepillo con palo largo para sacar el polvo y después limpiar con agua jabonosa -unas gotas de Tenn o incluso de Mistol-. Hay que hacerlo con todas las lamas cerradas y después un poco abiertas. Es increíble cómo se cuela el polvo por cualquier mínimo resquicio. En algunos casos, sólo es posible limpiar una parte, la interior, porque la otra da a fachada o a un patio de luces. Hay empresas que se encargan de estos trabajos. No hay que correr riesgos y es bien verdad lo del dicho de “ojos que no ven…
Finalizadas estas horas de trabajo, es momento de abrir ventanas y persianas y sentarse complacido a descansar.

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