El mes de diciembre es Navidad. Cada vez más se adelanta a principios de mes la decoración para esta celebración. También en nuestras casas. Hay tantas propuestas atractivas que necesitaríamos varias viviendas para decorarlas. En los mercadillos solidarios, en las tiendas especializadas en temas de hogar y también en los bazares, hay mil y un elemento para dar un toque especial a nuestras estancias. Antes de caer en la tentación, conviene revisar lo que tenemos guardado de otras temporadas. En la repetición también está la gracia porque algunos objetos forman parte ya de nuestra propia decoración navideña. Así que nos toca mirar mucho, coger ideas y quizá incorporar algún elemento nuevo. Algunos de nuestros adornos pueden estar deteriorados y es el momento de renovar. Me encanta fijarme en las propuestas de las tiendas y revistas para después aplicar algunos criterios a mi propia casa.

Escuchaba el otro día en el mercado decir a una señora que a ella ya le había tocado muchos años trabajar para estas fechas y que ahora no hacía nada y se iba a casa de su hija. Había en su hablar cierto desencanto. Comentábamos también con mis hijas que las fiestas de Navidad iban a ser duras para algunas personas queridas y cercanas que por primera vez vivirán estas fechas con el peso de la ausencia de un ser que se fue y que ese echar de menos les dolía ya por adelantado al percibir el ambiente festivo en las calles. Volviendo al mercado, la pescadera sentenciaba que “estas fechas sólo son para los más pequeños”. Son para todos y combinan pesares y también alegrías. Con los años creo que lo importante es conseguir que esos días excepcionales transcurran con la mayor normalidad. Entendedme: que celebrar no suponga tal descalabro que acabemos desbordados en todos los sentidos. Racionalicemos nuestros esfuerzos y el presupuesto.

Los esenciales:

– Decorar la casa con el árbol y el Belén. Que los niños dibujen felicitaciones y colaboren en las tareas de adornar. Que haya un toque navideño en la puerta de entrada y en la mesa.

– Planificar las comidas con antelación. Me he apuntado lo que pienso hacer en las comidas que se celebran en casa. Ya he comprado los ingredientes. Es importante no dejarlo para última hora. Los precios de algunos productos se disparan.

– Tener pensando que menaje utilizaremos y si es del que no usamos habitualmente, es el momento de lavarlo y acondicionarlo.

– Comprar los regalos con cabeza y mejor con la lista previamente hecha. He tanteado a los de casa y prefiero acertar con algo que necesiten y que les haga ilusión. El relleno lo ponen pequeños detalles y dulces que son un “extra” durante el año (en algunos casos es tan sencillo como comprar la marca original en lugar de la blanca de un champú, una crema de chocolate o un turrón).

Y en mi cabeza suena de fondo la entrañable canción de mi payaso favorito dedicada a estas fechas: http://www.youtube.com/watch?v=7E98bQ2iXVA.

¡Qué reine la paz!

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