Cuando yo era pequeña no existía el kiwi. ¡Qué fuerte! Recuerdo que en Navidad comprábamos piña natural como algo exótico y excepcional. Cómo cambian las cosas. Ahora comemos piña cada semana y el kiwi convive en el frutero de casa con las manzanas, mandarinas y plátanos como si fuera de toda la vida. Lo descubrí de joven en un campamento de verano donde había un chico del norte que nos explicaba que allí se cultivaba mucho. En mi familia la más consumidora es mi madre que desayuna uno cada mañana. Y aunque no es la fruta preferida de nadie de los de casa (si me leen dirán que cómo se puede tener una fruta preferida) a todos les gusta. La utilizo con frecuencia cuando hago bandeja de fruta o brochetas para invitados. Su color verde contrasta muy bien con el color naranja de su fruta o de las mandarinas, el amarillo de la mencionada piña y el rojo de los fresones. Además resisten mejor que otras frutas la oxidación una vez cortadas.

Aunque algunos lo pronuncian kigüi y otros kivi, cualquier frutero sabe de qué hablamos. Originario de China, su cultivo y expansión viene de la lejana Nueva Zelanda y llega a nuestro país en los años 80. Confieso que no he visto nunca al natural un árbol y que me ha fascinado verlo en internet con las ramas abarrotadas de frutos. Estas plantas crecen bien en ambientes soleados con agua suficiente y sin viento ni helado. Y el que quiera plantar una con una semilla debe tener la santa paciencia de esperar unos cinco años para obtener los primeros frutos en abundancia.

El otro día en el mercado leí en un póster con los beneficios del kiwi y eso me inspiro a escribir este post. Además está totalmente en la línea de La enzima prodigiosa. Seguimos predicando las poderosas razones para tomar buenos alimentos. Ahí van los de esta fruta:

– El kiwi es antioxidante y rico en vitamina C. Más que los cítricos.

– Posee una enzima -¡mágica palabra!- llamada actinidina que facilita la digestión de las proteínas.

– Su fibra favorece el tránsito intestinal.

– Es bajo en calorías.

– Aporta ácido fólico.

– Su índice glucémico es bajo. Ayuda a prevenir la diabetes y las enfermedades cardiovasculares.

Cualquiera no come kiwi con lo dicho. Hay que decir en su contra que es una fruta cara. La variedad verde es la más extendida y se encuentra durante todo el año. Es menos habitual la variedad SunGold. Tiene la piel sin vellosidades, el fruto es amarillo por dentro y es más dulce de sabor. Suele encontrarse en primavera. El kiwi pierde mucho cuando madura demasiado. Se nota enseguida en el sabor. Mejor comprarlos un poco fuertes y que maduren a temperatura ambiente un par de días. Aguantan bien en la nevera una semana.

Muchas personas parten el kiwi y se comen el contenido con una cuchara dejando dos cavidades de piel. Yo lo pelo, le quito la parte dura del extremo que le une al árbol y lo troceo. Zespri es la marca líder del sector. Os dejo un enlace de su página web donde encontrareis recetas con kiwi: www.zespri.eu/es/recepten

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