Programar la lavadoraEl verano pasado nuestra lavadora se estropeó. En una casa con tres o más personas no se puede vivir sin lavadora. No se puede vivir hoy con nuestra mentalidad y circunstancias. Sé que en generaciones anteriores se las apañaban sin electrodomésticos y sin pañales desechables y todo eso nos suena a prehistoria. Me quito el sombrero. Volvamos a la muerte de nuestra lavadora: tenía unos diez años y por tanto había llegado su hora. Ni nos planteamos repararla. Directos a comprar otra. Lo que debía resolverse en 48 horas -una eternidad para nuestro ritmo de coladas- se alargó. Mi vecina y amiga Bego socializó su máquina para que el tema de la ropa no se convirtiera en una auténtica avalancha fuera de control. La llegada del nuevo aparato me devolvió la tranquilidad perdida. El proceso de la ropa en una familia es uno de los ejes fundamentales de trabajo.

Convenimos que para que todo funcione debemos compartir unos criterios y cumplirlos. Así establecemos que hay un cubo para la ropa sucia. Todos los de casa, desde temprana edad, saben que es allí donde deben llevar su ropa para lavar. Mi hijo pequeño lo hace de forma natural. Cuando llega del colegio, se ducha y me pregunta qué es para lavar y después se dirige al cesto con sus prendas. Vamos bien. Mis hijos adolescentes no funcionan con esta inmediatez y tienen tendencia a acumular ropa en espacios a la vista u ocultos -hace tiempo que no abro sus armarios. No me conviene-. Vamos mal. Lo que podría ser un volumen normal de ropa se convierte en pesadilla cuando deciden tirar a lavar todo ese poso almacenado en sillas, camas, bolsos o bolsas de deportes. Ahí confluyen prendas de vestir con ropa de deporte y montones y montones de calcetines.

Poner lavadoras implica seleccionar previamente la ropa. Los dos grandes bloques son los de la ropa blanca y la de color. Después hay más matices. De siempre hemos hecho esta distinción -color o blanca- para cuidar las prendas. La ropa blanca se define por el adjetivo pero se amplía a tonos claros como el rosa palo o el azul celeste. La ropa de color es la restante pero también tiene sus peculiaridades. Así las prendas de color rojo pueden ser un peligro y desteñir. También los pantalones tejanos nuevos. Siempre es aconsejable ponerlos en remojo. Si comprobamos que el agua queda teñida de azul añil, hay que lavarlos por separado. Al criterio del color hay que sumar también el del tipo de ropa. A mí no me gusta mezclar prendas delicadas con ropa más de trote como las batas del colegio o las camisetas de deporte.

Resumiendo, ¿qué lavadoras ponemos?:

-Ropa blanca

-Ropa de color

-Prendas delicadas

-Toallas

-Ropa de cama

Mi actual lavadora tiene programas específicos para cada uno de estos grupos y antes de iniciar el lavado pesa la cantidad de ropa que hay en el bombo para ajustar el gasto de agua. Yo he pasado de un aparato de 5 a  uno de 8 kg de carga y lo noto mucho. Ahora puedo lavar sin problemas rellenos de nórdicos, colchas y prendas grandes. Tiene programas de pocos minutos para una colada rápida o para tratarla como si la lavaramos a mano. La temperatura suele ir asociada al programa pero es aconsejable por el consumo y por el bien de la propia ropa lavar en frío o a 30 ó 40º. El que pone la lavadora agradece que la ropa esté en condiciones (los calcetines estirados, nada de una camiseta dentro de otra o de una manga del derecho y otra del revés, los bolsillos vacíos -un kleenex puede dar al traste con toda la ropa de la lavadora- y, por supuesto, evitar que entren en el proceso de lavado piedras, monedas, móviles o ipods -es posible con nefastos resultados-).

Sobre detergentes, suavizantes y productos anti-manchas hablaremos otro dia.

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