La imagen de la artista Carolina Vigo  que ilustra este post lleva por título “Al llegar a casa” y es tremendamente ilustrativa de ese ritual que se produce cuando volvemos a nuestras viviendas después de una jornada fuera. Esta pintura respira ese aroma de hogar que significa cerrar la puerta e instalarnos en nuestro territorio; desprendernos de abrigos, paraguas, carteras y zapatos y tomar posiciones en nuestra casa. Más allá de los diferentes estilos de casa en función de su ubicación -en el campo, en la ciudad, en un lugar cálido o frío- la estancia de entrada requiere una serie de elementos para hacernos la vida más fácil. Está bien que el recibidor se pueda separar del resto de la vivienda por algún tabique o puerta para marcar una especie de antesala a los que vienen de fuera. Cuantas veces llama a nuestra puerta un mensajero con un paquete que entregar, alguien con un recibo para firmar o un vecino con una consulta que hacernos. En esas ocasiones no queremos abrir de par en par nuestra casa, así que ciertos cerramientos favorecen la intimidad.

El recibidor de casa debe facilitarnos las entradas y salidas. Así es ideal, si el espacio lo permite, tener un armario ropero para guardar abrigos y chaquetas. Para espacios más reducidos, los percheros son una buena solución. En la tienda Perchas hay diferentes modelos y estilos. Según el material, tienden a descompensarse por exceso de peso. Los percheros apuntalados a la pared son una buena opción. Se pueden colocar detrás de la puerta de entrada para que ocupe un espacio muerto y visualmente no moleste. En las casas rústicas es también muy práctico tener un banco donde poder descalzarse al llegar con zapatos pesados y sucios. En casa solemos -es una costumbre que impuse por cuestión de higiene y limpieza y agradezco que los de la familia lo hagan-descalzarnos solo entrar por la puerta. Cada uno va en busca de sus zapatillas y guarda sus zapatos. El tener en el recibidor una pequeña butaca o banqueta para cumplir este ritual facilita mucho las cosas. También a la hora de salir de casa. Muchas veces dejamos para el último momento el calzarnos y es muy práctico poder hacerlo sin someternos a complicados malabarismos.

Los días de lluvia plantean el tema de los paraguas chorreando agua. Es útil tener un paragüero en la entrada para depositarlos. Después es mejor abrirlos en algún espacio -terraza, galería, ducha…- para que se sequen. Una vez secos, los podemos doblar y colocar en el paragüero. En principio, este complemento no me parece atractivo visualmente pero actualmente se pueden encontrar modelos bonitos que sintonicen con el estilo de nuestra casa.

Un pequeño mueble o una repisa es otro elemento esencial en el recibidor para depositar llaves, móviles, cartas y bolsos. Los “vacía-bolsillos” o diferentes cuencos de madera, metal o cristal permiten orden y evitan rayar superficies. También es práctico tener un espejo que nos permita “darnos un repaso” antes de salir. Los espejos dan amplitud y son un buen elemento decorativo. La utilidad del mobiliario del recibidor no está reñida con el gusto. Así a los elementos prácticos le podemos añadir nuestro toque personal con unas velas o un jarrón con flores. El resultado final debe resumirse en una expresión: ¡Bienvenidos a casa!

Enlace relacionado: Un lugar para el paraguas

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