Imagen de contenedoresdebasura.netResulta que los que hacemos selección de basura en nuestras casas en Catalunya somos una minoría y resulta además que no acabamos de hacerlo bien. Las últimas cifras publicadas en un artículo en el diario La Vanguardia dicen que se recicla el 28% de los envases, pero a la hora de la verdad la cifra se reduce a un 21% . El 7% se pierde en el camino por una incorrecta selección. Y para potenciar que los que ya reciclamos lo hagamos mejor la Generalitat ha lanzado una campaña publicitaria que ya he visto en prensa, televisión, vallas e incluso en la salas de cine. La campaña es vistosa pero a mí me hace pensar demasiado. Excesivamente retórica y con juegos de palabras que poco ayudan a tomar decisiones cotidianas sobre dónde va cada cosa. Me gustaría algo más clarificador.Cuando uno empieza a seleccionar los residuos entra en una espiral que no tiene fin. Y ya no puedes tirar una lata al cubo de la basura general, ya no puedes tirar una cáscara de huevo a la basura, ya no puedes tirar una libreta usada a la basura…ya no. Si reciclas es porque lo consideras un deber. Eso plantea problemas diversos. A raíz de la nueva campaña intento aclarar mis ideas en voz alta:

1. Los restos de comida y las servilletas blancas o papel de cocina usados van a la basura de residuos orgánicos. También hojas y flores marchitas.

2. Al contenedor amarillo van los envases de plástico pero no todas las cosas de plástico. No van juguetes, perchas… Básicamente hablamos de envases de bebidas y detergentes. Y, una duda que tenía queda resuelta: las bandejas de porexpán van en este contenedor, también el papel de aluminio.

3. En en el contenedor verde debemos reciclar vidrio pero no bombillas ni cosas de cristal.

Todas aquellas cosas que nos planteen dudas hay que llevarlas al punto de reciclaje del barrio-punt verd- donde recogen botellas de cava, libros, material electrónico, ropa y zapatos, libros, aceite usado…En fin un montón de pequeños gestos cotidianos que tienen como objetivo poner las cosas fáciles para que las cantidades ingentes de basura que generamos diariamente se reconviertan de nuevo es cosas útiles. Con la reciente campaña para incentivar la selección de residuos oigo voces que alertan de intereses partidistas de empresas del sector del envasado. Hay también quien dice que es más útil seleccionar a posteriori.  No lo sé, pero que no se juegue con las actitudes cívicas.

Algunos aducen que no reciclan por cuestión de tiempo, espacio, simple pereza o falta de hábito. Yo quiero seguir haciéndolo convencida de que con esta actitud contribuyo a dejar un mundo un poco más limpio a nuestros hijos. Si entras en la rueda de selección de residuos, no sales, al contrario te vuelves puntilloso. Al menos es lo que me pasa a mí aunque eso me platee dudas constantemente. La última: a veces compro bolsas de basura para la recogida orgánica compostable, otras no. La diferencia de precio es de casi un euro. ¿Qué debo hacer?. ¿Cambia mucho que los residuos orgánicos vayan en un tipo de bolsa o en otra? Me gustaría una respuesta que solo tuviera un interés: el medioambiental.

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