Tanto hablar de organizar en el último post, se me han pasado los días y ahora vuelvo casi sin tiempo para mucho más. Disculpadme. Espero que el tema culinario ya esté en marcha en vuestras mentes, despensas y neveras. También quiero deciros que hay quien no tiene tiempo, ganas o sufre otros impedimentos que no le permiten tener todo a punto con antelación. No pasa nada. Hace poco me comentaba una amiga, con los hijos ya crecidos, que en su casa se recuerda con mucho cariño una cena improvisada en estas fechas navideñas. No pudieron preparar las cosas con tiempo pero fueron todos los de la familia al super y escogieron diferentes cosas que les apetecían. Visto desde fuera, me dice, podría parecer espantoso por la cantidad de “porquerías” que compramos, pero “fue mágico”.

Para esos casos, hay recursos como un caldo navideño de brick, una caja de langostinos cocidos o un surtido de patés o quesos. Finalmente, lo importante es participar de un encuentro agradable. Así que el formalismo no debe imponerse a la voluntad de un buen clima familiar. Hablábamos de la decoración como una pieza importante. Lo es en la mesa y en los pequeños detalles. Considero imprescindibles el pesebre y el árbol. Me gusta también poner un adorno en la puerta de entrada como signo festivo para los que entran. Las plantas de Navidad, las felicitaciones y otros elementos configuran en cada casa un paisaje. Recuerdo que de pequeños nos gustaba recargar cada estancia y rincón. Poníamos espumillón por los cuadros y espejos. También enganchábamos todos los christmas en un espejo. Triunfaba lo rococó. Ahora me decanto por menos elementos más seleccionados pero si interviene una mano infantil hay que respetarla.

Y de los regalos se está hablando tanto y tan acertadamente estos días que sólo me queda secundar las ideas de austeridad, sorpresa y cariño. Hemos cometido muchos excesos y ahora volvemos a lo esencial: cosas útiles que nos hacen ilusión pensadas con cariño. Son tiempos para la solidaridad, para ejemplificar que muchos granitos de arena hacen una montaña. Nuestros hijos aprenderán con menos. Nosotros, también.

Os deseo a todos una feliz Navidad con vuestras familias y amigos, disfrutando del hogar que en estas fechas es el escenario perfecto.

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