Tiempo de castañas, boniatos y panellets en nuestra zona. También, cada vez más, de chuches con aire de Halloween. Definitivamente, nos guste o no, las tradiciones se mezclan y nos encontramos para recordar a los que se fueron y celebrar festivamente el cambio de estación con toques de lo más terrorífico. Cuando hace unos días mi hijo de ocho años me dijo que era “el único niño de su clase que no celebraba Halloween” caí en la trampa y le compré una capa con calaveras y una dentadura vampírica para que degustara los dulces caseros. Todas las celebraciones van unidas a la comida y es un gusto poder elaborar en casa alimentos tradicionales. En Culinarium (Gran de Gràcia, 69 de Barcelona) nos lo ponen muy fácil. La oferta de sus productos es muy amplia, como la sartén para asar castañas de la imagen, los moldes para galletas de murciélagos o de gato asustado.

La tienda de Barcelona abrió el pasado mes de abril. La familia Robinat es la propietaria. Una saga de expertos en el mundo del menaje, que quieren acercar los utensilios de la cocina profesional al ámbito doméstico. En 1863 se iniciaron con Casa Delfín, en Tàrrega. El local de Barcelona es amplio y bien iluminado donde los amantes de la cocina se pueden poner las botas. Os aconsejo, si podéis, ir entre semana para poder mirar y remirar tranquilamente. Los sábados hay bastante gente. Es una tienda que ofrece variedad y precios asequibles. Una vez allí, es fácil que uno se plantee renovar su batería de cocina, las sártenes o un juego de café. Ofertan demostraciones de diferentes productos.

Mis últimos descubrimientos:

– Sets temáticos para hacer un regalo. Hay, por ejemplo, una caja con una sartén crepera, su esparcidor y espátula de madera y un bote gran tamaño de Nutella. Es una buena opción para regalar entre varios. Su precio ronda los 50 euros. También hay opciones con molde pastelero, mermelada y recetario.

– El apartado dedicado a la creciente población que se lleva la comida al trabajo o lugar de estudio. Lejos de los insulsos tuppers de otros tiempos, ahora hay fiambreras de todos los tamaños y colores. Las hay con capacidades varias, algunas con propiedades de termo y con diferentes distribuciones para organizarse el menú. Hay estuches y carteras para colocar las fiambreras. No faltan los modelos infantiles. Tampoco recipientes para transportar liquídos.

– La sección dedicada a la repostería. Crece el gusto por lo dulce y por las decoraciones vistosas. Realmente un mismo bizcocho -sencillo y buenísimo- puede engrandecerse con un molde o un decorado especial. Lo mismo sirve para las magdalenas -no os perdáis las fotos que nos ha mandado Rossend en un comentario de Dulces, postres y pasteles -.

Anuncios