Con los nuevos aires otoñales, el verano parece ya muy lejano en el tiempo y, casi sin quererlo, estamos pensando en Navidad. Sorprendente. En nuestras casas empiezan a cerrarse ventanas, terrazas y balcones y a correrse las cortinas cuando cae la tarde. Y, al sentarnos en el sofá, buscamos cobijo para nuestros pies. Estamos en esa época del año en la que todavía no es momento de calefacciones pero en la que necesitamos cierta calidez para no pasar frío. Con esa mentalidad y con la cíclica motivación que nos lleva a redecorar nuestros hogares, compré hace unos días un par de plaids color vino en Textura. Llevaba unos días oyendo a mis hijos decir que por la noche pasaban frío en la cama. Me parecía un poco prematuro colocar los rellenos nórdicos aunque ahora ya los he enfundado. Soy la primera en encogerme debajo de las sábanas. Volviendo a los plaids, se trata de unas prendas muy suaves al tacto -100% poliester- que decoran mucho la cama colocados en la parte inferior. Tienen poco grosor y son útiles para en un momento dado -muy frecuente en mis hijas adolescentes- envolverse para una siesta o taparse las piernas para leer un rato. Textura está lanzando promociones muy interesantes. Estos complementos los adquirí a 9 euros cada uno cuando el precio original era de 30. Este inicio de temporada viene cargado de ofertas.

A los que nos gusta la casa, nos apetece siempre comprar detalles. El presupuesto ahora más que nunca es limitado pero no por ello hay que renunciar a pequeños toques como éste. Me ha llenado de satisfacción que todos los de casa se percataran de esta compra. Hasta tal punto ha triunfado la adquisición que mi hijo de 8 años reclama plaids para su cuarto. Le digo que ya ha pasado la oferta y me dice que si hace falta sacará dinero de su hucha. Increíble. Este entusiasmo me lleva a reivindicar una vez más que los hogares vividos y cuidados proporcionan una calidad de vida que después cuesta encontrar fuera de casa.

Una manta o un cojín de más pueden dar otro color/calor a tu habitación, a tu sofá o a tu rincón de lectura. De momento, en casa el único que rehuye de estos ornamentos es mi marido. Pero quizá está empezando a flaquear. Por las noches le veo hacerse con uno de esos cojines inútiles para acomodarse en el sofá.

¿Cómo vestimos de otoño nuestras casas?

– Con las comidas. Entran las calabazas, las granadas, las uvas. Pronto las castañas. Las cocinamos y comemos pero también dan color a nuestras cocinas. En un frutero constituyen un excelente bodegón.

– Con nuevas plantas. Ahora es el momento del ciclamen (Renueva tus plantas) . También de las plantas de hoja verde y de los ramos en tonos ocres.

– Con la ropa de cama. Un plaid a los pies de la cama o un cambio en las fundas de los cojines confieren un nuevo ambiente. También en el baño, con las toallas y jabones. A los marrones y grises habituales, se incorporan morados, burdeos y prendas con toques dorados o plateados.

– Con velas de color y aromas suaves. Las ramas de eucalipto secándose perfuman suavemente.

– Con pequeñas incorporaciones de menaje como unos vasos de agua de color o una jarra. Ikea nos lo pone fácil por variedad y precio.

Podemos hacer cambios más radicales como cambiar los muebles de sitio para obtener mayor recogimiento, pintar una pared de un tono diferente, cambiar los cuadros de sitio, crear una iluminación más cálida -a veces, es tan sencillo como cambiar de bombilla- y muchas cosas más. Depende del tiempo y las ganas.

Anuncios