“Deja ya de hacer teatro”, me dice mi hijo de catorce años. “Ya hemos captado que la fruta y la verdura son comidas sanas pero no hace falta que lo digas cada vez”. Quizá cree que mi discurso es impostado. Se equivoca. De teatro nada -no estoy dotada-. Es verdad. Me lo creo y cada vez más. Hay que comer cada día fruta y verdura. Mi cuerpo lo pide. Me sienta bien y me gusta. Hay tanta variedad de hortalizas que es difícil caer en la monotonía. Las cocciones y mezclas pueden ser también muy distintas. No hay excusas para no incluírlas en la dieta.

Este verano mi amiga Isabel me regaló un refresco a base de ocho vegetales. Abrí la lata cual CocaCola, vertí el contenido en un vaso y, ante la mirada expectante de la famila, hice una cata -aquí sí un poco teatral-. Se trataba de una mezcla espesa de color rojo intenso. ¡Buenísima! Algo más que el siempre refrescante y no sé por qué un tanto anticuado zumo de tomate. Predominaba el gusto a apio. Intenso, contundente, que no deja indiferente. En invierno me gusta ese olor que desprenden las ramas de apio cuando hierven en la olla del caldo. Es cada vez más habitual mezclarlo en ensaladas. Le da un toque crujiente y fibroso.

Mis amigas con thermomix hacían este mes de agosto, en un visto y no visto, un gazpacho o un zumo natural y refrescante con zanahorias y naranjas. Otro recuerdo vegetal de estas vacaciones me viene de la mano de nuestra amiga Ana y de una muy agradable cena que nos ofreció. Desgustamos una ensalada refrescante a base de rúcula, champiñones laminados crudos y trozos de mango, incorporados en el último momento. Todo aderezado con una vinagreta. Y en Can Ventura en LLívia (http://www.canventura.com/principal.htm) pedí un mil hojas a base de rodajas de calabacín, tomate seco y queso de cabra. Cocinado al horno.

La ensalada de lentejas ha sido un éxito en casa. Mucho mérito se debía a los tomates y zanahorias recién arrancadas del huerto con su sabor auténtico. Las lentejas, el tomate cortado a dados, la zanahoria rallada y unas aceitunas troceadas conforman un excelente plato aderezado con aceite de oliva. El foie puede poner la guinda a este plato, aunque no sea vegetal.

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