Con las plantas ya medio recuperadas en nuestras casas, objetos más inertes como las maletas llenas de ropa pueden estar a la espera de reubicarse. Me cuenta Cristina que un ataque de ciática por sorpresa y a traición dio al trate con su viaje a Africa que tenía organizado para este verano; que se fue directa al hospital donde le hicieron un tratamiento de choque, y que de vuelta optó por un destino más cercano. Con todo este trajín, sus maletas quedaron empaquetadas en la entrada de su casa a la espera de destino. Y ahí siguen. Bromeamos sobre la posibilidad de dejarlas tal cual para el verano que viene. Total el tiempo pasa volando.

La ropa de aquí para allá es uno de los aspectos más pesados de viajar o mudarse de alojamiento temporalmente. Lo que empieza limpio, ordenado y con criterio puede acabar en un caos enorme. Soy de las que hace y deshace maletas con cierto puntillismo. Coloco las cosas por categorías: abajo siempre el pijama y la ropa interior, despues las camisetas y camisas, pantalones y chaquetas al final. El calzado, neceser y complementos en una bolsa aparte. Al llegar a destino, deshago el trabajo y recolo las cosas en el armario. Llamádme maniática pero puestos a ordenar me gusta hacerlo por colores y tamaños.

De vuelta de vacaciones, las maletas agolpadas en el recibidor nos provocan un cierto desazón. De trabajo pendiente, de vacaciones empaquetadas. La mejor forma de sacarse la espinita es afrontar la empresa con premura. En las tareas del hogar siempre me ha funcionado el trabajo de hormiguita -o sencillamente de hormiga-. Ir pasito a pasito sin dejar espacio para que las cosas se acumulen. En el tema de la ropa la estrategia que sigo requiere constancia y un pequeño esfuerzo los días finales de vacaciones. Consiste en ir lavando todas las prendas y plancharlas. Tener los armarios ordenados. Un día antes de la vuelta podemos empezar a hacer el equipaje. Ir colocando las ropa en la maleta como en su viaje de ida. Las últimas horas si el tiempo acompaña -que suele hacerlo en esas fechas- aprovecho para lavar ropa de cama, toallas y trapos de cocina. Objetivo: que todo vaya limpio. Gran ventaja: al llegar sólo hay que ir cogiendo prendas de ropa y guardarlas en los armarios. Lo mismo con el calzado.

El desempaque de equipaje de la ropa de verano es un buen momento para descartar ya prendas que no nos serán útiles. Con las maletas vacías y abiertas, cojo un trapo húmedo levemente enjabonado y las repaso por fuera y por dentro. Algunos minutos más tarde estarán aireadas y listas para guardar. Buscad ayuda y situádlas en su lugar correspondiente: altillo, tratero, armario…El pequeño maratón de la ropa de verano dura 48 horas pero compensa saber que en ese tiempo hemos cambiado de ubicación y recolocado el equipaje. Ponemos el contador a cero y se incia el ciclo de la ropa cotidiano, que no es poco.

Enlace relacionado: Hacer y deshacer maletas

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