Empieza la cuenta atrás. Cinco, cuatro, tres, dos, uno…¡final de curso! Una vez más ha pasado volando. Llevamos semanas en las que se respira en el ambiente que esto se acaba; que el calor se ha instalado definitivamente; que no hay quien se levante por la mañana ni quien se acueste por la noche; que buscamos en la nevera otros sabores y que las agendas se llenan de citas y festivales de fin curso. Y, como quien no quiere la cosa, regresan a nuestros hogares libros, batas, neceseres, mochilas de deporte, cajas de lápices de colores, ceras a medio gastar, compases desestructurados, libretas fuera de sí y libros y más libros llenos de apuntes y subrayados.

Justo ahora cuando lo que se impone es despejar las estancias y dejar que circule el aire, aparece un montón de material por reubicar. ¿Qué hacer?

1. Que no te coja por sorpresa. Si tus hijos no vienen repletos de bolsas mañana, lo harán pasado o el otro, pero pasará.

2. Afronta ese cargamento con resolución y al instante: ¿qué material es aprovechable y cuál no?, ¿qué libros son reutilizables?, ¿qué apuntes son necesarios para repasar?…

3. Sácate de encima lo inútil y guarda lo importante. Utiliza un criterio razonable. Lo que van a usar en verano, déjalo a mano. Lo del próximo curso, en un cajón o estante. No lo escondas demasiado. Después del verano con los múltiples preparativos del inicio de curso es fácil olvidar cosas.

4. Lava a fondo batas, uniformes, equipaciones deportivas y bolsas. Utiliza un programa de lavado más largo del habitual para que queden bien limpias. Si hay alguna prenda descosida o algún botón perdido, arréglalo antes de guardarlo. Acaba de utilizar pastas de dientes, geles y champús. Suelen llegar en un estado muy precario, mejor acabar su vida ahora y en septiembre comprar nuevos productos.

5. Es un buen momento para que nuestros hijos hagan limpieza de sus escritorios. Es importante que dejen sus mesas lo más despejadas posible. Curso a curso ellos también deben aprender a organizar y ordenar sus cosas. Les ayudará mucho en la vida.

Pasados unos días de transición y antes de entrar en la espiral vacacional, es útil adelantar y organizar el material y enseres para el próximo curso. En nuestras casas el orden es siempre el fruto de un constante reequilibrio. El fin de curso es un reto importante. Vale la pena invertir tiempo en esta tarea para pasar al siguiente.

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