“Y mientras tanto, él me había construido un hogar”. Esta frase es de Victoria, protagonista del libro El lenguaje de las flores de Vanessa Diffenbaugh (Salamandra). Victoria Jones es la joven protagonista de esta novela que me he leído con avidez. El libro me atrajo por varias gratas coincidencias. Vi una noticia en el telediario sobre la autora que presentaba su libro en España. Comentaba que la novela era una crítica al sistema de acogida de niños en Estados Unidos. Mi amiga Isabel está práctica y emocionalmente implicada en este tema y ya se sabe que los intereses de tus amigos acaban siendo los tuyos. Recibí unos días después el libro en casa de parte de la editorial. La protagonista del libro encuentra en el lenguaje de las flores la manera de expresar sus sentimientos. Me encantan las flores y mis floristas de MayFlower, una enciclopedia abierta al servicio de cada persona que entra en la tienda, me alegran la vida cotidiana. 

Así que me me he sumergido en esta historia de supervivencia de una adolescente, que tras pasar por casas de acogida y pisos tutelados, se encuentra emancipada por ley a los 18 años. Su lenguaje más profundo es el código de las flores, como en la época victoriana. La intensidad de sus experiencias vitales es impactante. Hay tanta fuerza en ese breve trayecto vital que es imposible no conmoverse. La femineidad, los lazos afectivos de la familia -biológica o no-, la maternidad, la vida privada y pública…son elementos de esta novela llena de flores y significados, grabados ya en mi memoria. Así el cardo está ligado a misantropía; la lavanda, a desconfianza; la rosa amarilla, a infidelidad; la vincapervinca, a recuerdos tiernos o el musgo, a amor materno.

Y como trasfondo, el hogar como anclaje en el mundo. El hogar es donde se tejen nuestras relaciones afectivas, donde aprendemos cómo movernos en el mundo. Y cosas aparentemente tan nimias como un desayuno en la mesa de la cocina, un baño caliente, un vestido limpio en el armario, un edredón mullido, el aroma de un guiso o el vaho del calor doméstico en los cristales son referentes vitales esenciales. La delicadeza y el mimo con el que hacemos cada día estas rutinas domésticas hacen hogar. El dulce hogar de nuestra existencia que quizá no valoramos suficientemente. Pero confróntadlo con una experiencia de no hogar y valorareis infinitamente el nido donde habitáis.

Os dejo unos enlaces sobre acogida:
ICAA (Institut Català d’Adopció i Acolliment). Avinguda del Paral·lel, 50-52 (Edifici Santa Madrona). 08001 Barcelona.Tel 93 483 10 00 Icaa.benestar@gencat.cat
http://www.gencat.cat/benestarsocialifamilia/icaa

ADDIF (Associació en defensa del dret de la infància a la família). Pere Vergés 1, planta 11, despatx 8. 08020 Barcelona. Tel.933.134.959 as.addif@suport.org 

AFABAR  Associació de Famílies Acollidores de Barcelona
C. de l’Escorxador 19 – 21 08720 Vilafranca del Penedès
Tel. 647041095
associacio_afabar@yahoo.com // www.afabar.org

ASEAF (Asociacion Estatal de Acogimiento Familiar). C/Chiva, 19-2º
46380-Cheste (Valencia). T: 679 489 904 – 96 250 23 33
aseaf.org@gmail.com
www.aseaf.org

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