El olor a humedad, la presencia de manchas o los restos de moho en cualquier rincón de un baño o de una cocina dan al traste con todas las limpiezas del mundo. Estas dos estancias son espacios muy vividos que requieren un constante mantenimiento. Es preciso airear, ventilar y limpiar a diario estas partes de la casa para disfrutar de sus beneficios.

Por mucho que limpiemos un baño, si tu ojo detecta un plato de ducha delimitado por una línea amarillenta o ya directamente oscura, te da un no sé qué. Al menos a mí. Solución: secar bien el agua que se queda en los resquicios y rincones. Repasar cada día y limpiar más a fondo de vez en cuando las juntas y rincones con jabón. Es útil utilizar un cepillo para frotar la zona afectada y después aclarar abundantemente. Podemos utilizar un producto antical o limpiadores jabonosos. El repaso diario, en muchas ocasiones, sólo da brillo a las superficies e impregna el baño o la cocina de un olor agradable.

La marca HG de productos de limpieza ha sido para mí un gran descubrimiento: http://es.hg.eu/index/home. Los venden en ferreterías. Tiene un catálogo amplísimo para las cosas más insospechadas. Me quedo con dos productos: el limpiador de juntas y el anti moho. Son un poco más caros que los productos de supermercado pero para cosas concretas es una buena inversión.

En ocasiones, el deterioro de la silicona blanca que sella juntas y platos de duchas es tan evidente que sale a cuenta levantarlo con una espátula. Y después limpiar y secar bien la zona para finalmente volver a sellarlo con una pistola de silicona del grosor que se quiera -personalmente, me gusta fino-. Con este apaño, un baño puede parecer nuevo e infinitamente más agradable para el usuario habitual o el visitante.

Para acabar, hablando de humedad, no permitáis que se instale en las toallas o paños de cocina. Lavad estas prendas a menudo y tendedlas a secar cuando estén mojadas. Si se calan de humedad es una pesadilla acabar con ella.

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