Mi amiga Carmen, que siempre va pulcra y pulida, me sugiere que escriba un post sobre cómo conservar jerseis delicados como la chaqueta que lleva ella puesta. El tema sale al percatarse de que de sus hombros sobresalen unos pequeños abultamientos (Si no me lo dice, no me doy cuenta). Son las señales que han dejado en la prenda la percha donde ha estado colgando para su secado. Suele haber perchas de plástico de dos tamaños. Es mejor la opción más corta para medidas pequeñas, que no sobresalgan del corte del hombro.

Cuando nos compramos un jersei delicado nos prometemos cuidarlo y mimarlo para que luzca siempre como el primer día. Después con el uso, los accidentes tipo enganchadas, salpicaduras o desgaste hacen que ya no le dediquemos un trato tan especial. Norit era en mi infancia la imagen misma de un jersei de angora esponjoso y suave. Con la incorporación de marcas blancas hay tantos jabones líquidos como el del borreguito como cadenas de supermercados. Mi amiga Victòria y mi madre siguen fieles a la marca pionera. Yo me he pasado a la equivalente de prendas delicadas de Mercadona.

Muchas de estas prendas delicadas llevan en su etiqueta el consejo de lavado a mano. Lo respeto bastante. La clave es no usar demasiado jabón porque acaba apelmazando la ropa como pasa con las toallas (Toallas suaves y esponjosas). En las lavadoras actuales existe un programa para prendas delicadas, corto, en frío y con pocas revoluciones de centrifrugado. Suelo agrupar varias prendas -tipo fulards y jerseis- y usarlo. La gran ventaja está en el aclarado. A mano, es mucho más costoso y acabas “estrujando” la ropa. Y si tienes varias no sabes donde colgarlas para que se sequen -la ducha es el mejor destino-.

El gran tema es el secado. Lo ideal es extender la ropa sobre una superficie. La realidad hace difícil disponer de un espacio inmovilizado para esta función. La opción del secado en percha tiene, como veíamos al principio, sus inconvenientes si no se ajusta bien a los hombros. Lo mismo ocurre al tender por en medio. Suele quedar la marca del hilo como una guillotina. Las pinzas de plástico también dejan marca. Si colgamos un jersei por la parte baja, tiende a seguir la ley de la gravedad  y se deforma. Prefiero colocarlas al nivel del hombro. También queda señal, pero pasando suavemente la plancha desaparecen. Hay que tender siempre a la sombra y evitar las horas en que puedan impregnarse de olores de cocina.

Lo cierto es que lo de las prendas delicadas suena un poco de otra época. En la costumbres de nuestros hijos adolescentes donde prima la variedad por encima de cualquier otro criterio, ese tipo de ropa apenas existe en sus armarios. Las medias o la ropa interior tienen una primera fase delicada, que pasa. Y acaban en el cubo de la ropa sucia compartiendo bombo con tejanos y camisetas aunque siempre es mejor separarlas en una bolsa de rejilla. Las prisas y el envejecimiento las desposee de ese cuidado especial que implica una “prenda delicada”.

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