Hablar de la mesa de Navidad es acudir a un referente común. Todos recordamos nuestra mesa de Navidad, la de nuestra casa, la de nuestra familia. Ese imaginario colectivo se concreta en cada hogar de una manera única y especial. La Navidad se celebra en torno a una mesa, que precisa en muchos casos  de extensiones, alargues o mesas complementarias para convertirla bajo el mantel en un único espacio donde quepamos todos.

Si fuera por metros, muchos nos rendiríamos, pero los metros no son un obstáculo sino un reto para ingeniar cómo organizaremos las cosas para que todos tengan su puesto. Las casas de los abuelos, de los padres y también las nuestras mantienen la continuidad de muchas navidades anteriores. Por eso, en muchas ocasiones nos gusta que permenezcan algunos elementos tradicionales como una determinada mantelería, unos candelabros o una cubertería de plata.

La mesa de Navidad no se pone en dos minutos, como la de diario. Si podéis, preparadla uno o dos días antes. Os sacará mucho trabajo de encima. Hacedlo con calma y dejad que vuestros hijos os ayuden y aporten sus ideas creativas para adornarla: que se encarguen de poner las servilletas de una forma especial, de la disposición de las velas, de hacer cartelitos para cada comensal o de adornar con unas cintas los vasos y las copas…

Hay muchas mesas de Navidad y todas lucen porque están preparadas con esmero y cariño y porque una vez en torno a ella se le confiere una vida que es la que después se instala en forma de grato recuerdo en el fondo de nuestro cerebro. Los detalles son importantes. Creo que es una buena ocasión para utilizar cosas que normalmente no hacemos por prisas. Podemos volver a lavar a mano algunas piezas y abrillantar accesorios especiales.

Las velas dan un toque festivo y cálido, pero tened en cuenta que no sean una tentación demasiado accesible para los más pequeños y que no chorree la cera y deje una huella definitiva. Las plantas naturales son muy vistosas. Es mejor retirarlas al empezar la comida para que no nos quiten visibilidad. Los adornos con frutas, piñas, confeti con forma de estrella o árbol de Navidad dan un toque divertido. Vigilad que ningún elemento decorativo o floral tenga un aroma demasiado intenso que interfiera con la comida. Personalmente me gusta colocar pequeños detalles para que cada uno se pueda llevar a casa: un jabón pequeño, una estrella de esmalte, una pinza decorada con la servilleta…

Vosotros decidís si predominará la gama de colores en dorado, plateado, rojo, verde, blanco o si buscaréis combinaciones especiales. Todas y cada una de las mesas navideñas de nuestras casas conforman también la historia de nuestro hogar. ¡Feliz hogar de Navidad! 

Enlace relacionado: Ahora toca disfrutar

Anuncios