Le oí comentar una vez al gran filósofo José Antonio Marina que el colectivo de las amas de casa -génerico que incluye a algún varón- era propenso a sufrir depresión. En su argumentación señalaba que el hecho de no ver, en muchas ocasiones, que su trabajo era valorado y la sensación de que no había progreso afectaba a muchas mujeres. Seguro que tiene razón. Lamentablemente la depresión, la ansiedad y el estrés son las enfermedades que más aumentan en nuestra sociedad. En todos los ámbitos y estratos sociales.  

La lectura de Curación emocional (Kairós) del psiquiatra francés David Servan-Schreiber, que nos emocionó e iluminó con su libro super ventas Anti-Cáncer (hablamos de él en Dieta anti-cáncer I  y Dieta anti-cáncer II), me está ayudando a vivir mejor.  Mi dedicación a la casa y a la familia es tan intensa como la que tenéis vosotros en vuestras vidas. Aprender a controlar  nuestro cerebro emocional es una excelente vía para vivir sin agustia. El autor nos propone métodos naturales que no son excluyentes entre sí y que pueden aliviar nuestro malestar emocional.

Nos habla de:

– La acupuntura y el beneficio de esta práctica para regular energías y paliar dolores físicos. La medicina oriental la integra con la meditación, la alimentación y las hierbas medicinales.

– Los beneficios del ejercicio físico, que puede representar simplemente caminar ligero durante 20 minutos tres veces por semana.

– Una buena alimentación rica en omega 3, presente en el pescado y en suplementos alimenticios, y reducir la ingesta de omega 6, abundante en la bollería.

– Despertarnos con luz natural o con un despertador que simula la exposición lumínica de un amanecer.

– Aprender a controlar en las diferentes situaciones de nuestra vida la coherencia cardíaca.

– Integración neuroemocional mediante movimientos oculares (EMDR), muy eficaz en casos en que se ha vivido una situación traumática.

– Y, finalmente, técnicas de comunicación afectiva. Algo tan sencillo y complicado como mostrar afecto y empapar nuestra vida cotidiana de mecanismos para entender mejor a los demás y poder relacionarnos positivamente.

Gracias, David Servan-Schreiber. Mi dieta está definitivamente impregnada de tus sabios consejos y toda mi familia se beneficia de ellos. Estoy aprendiendo a escuchar a mi cerebro emocional para ahuyentar la ansiedad, el estrés y la depresión que nos acechan. Hace unos meses nos dejaste -con  50 años- un último testimonio que no me he atrevido a leer todavía, sabedor del final de tus días: On peut se dire aurevoir plusieurs fois (Robert Laffont). Ahora te imagino desde tu cielo sin humos, en bicicleta, con un brócoli en la mano y conversando sobre lo bien que uno se siente cuando está en armonía. Gracias.

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