Cuando mi hermano Javi era pequeño -tenía dos o tres años- en la casa de verano solía sentarse solo y hablar con las plantas mientras jugaba. Mi otro hermano y mis primas encontrábamos esta situación un exotismo gracioso, pero mi madre siempre replicaba que “era muy inteligente”. De mayor, ese augurio materno se ha desmostrado con creces. Fue un precursor. Ahora ya no dialoga con sus plantas, que más o menos sobreviven en su terraza, y se dedica a la tecnología del futuro. La anécdota viene a cuento para hablar de nuestra especial relación con el mundo vegetal.

De vuelta de vacaciones, Jordi, que vive en el campo, me explicaba con su desconcertante seriedad que sus tomateras habían hecho un cambio desde que su familia había vuelto a casa; que día a día crecían de forma palpable sus tomates y que tenían otro lustre. “Necesitaban cariño”, añadió. Le di toda la razón. Creo firmemente que nuestras plantas perciben nuestros cuidados y responden a ellos. Mi madre siempre ha tenido las plantas de interior estupendas. Aduce que se debe a su atención y a las melodías que les pone de su cantante favorito.

Con asiduidad me gusta comprar plantas “chuche”, como le digo para que me entienda  a Águeda de la floristería MayFlower. Se trata de pequeñas plantas, a veces minis, que dan un toque en una mesa, en la cocina o en un baño. Suelen estar en unas macetas tan minúsculas que pronto hay que transplantarlas. Y al hacerlo, se expanden, crecen y se hacen mayores. Con el tiempo, recuerdo la procedencia de cada una de ellas y me enorgullece ver su evolución. Me preocupa cuando alguna flaquea y solo me desprendo de ella si el estado es definitivamente terminal. Tengo replantados geranios que eran de mi abuela y que podo cada temporada. Como mínimo tienen 30 años. El otro día Yolanda me regaló dos pequeñas macetas con menta. Impregnan el ambiente y me dice que transmiten energía. Bienvenidas.

Cuidar de las plantas es un entretenimiento, resulta relajante y estimulante ver su evolución. Hay que seguir abonando y removiendo la tierra. Cuando cambien las temperaturas será un buen momento para hacer nuevas incorporaciones y que arraiguen bien. Guardad siempre maceteros pequeños que sean bonitos para poder dar nuevos aires a un rincón de vuestras casas. Hablar, cantar, mimar y estar con tus plantas es una relación beneficiosa para ambas partes.

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