Las imágenes del terremoto de Lorca nos muestran una vez más la desolación de las personas cuando pierden su casa.  Los tsunamis y movimientos de tierra de los últimos tiempos nos han mostrado la fragilidad de nuestra existencia ante la fuerza de la naturaleza. Los fallecidos y desaparecidos dejan en sus familias una honda herida de dolor y desazón por cómo han sucedido las cosas. Y que nuestra vida cotidiana, esa que a veces maldecimos por rutinaria, se rescabraje nos rompe la estabilidad,, la paz, la normalidad. Quedarnos sin techo nos desarraiga.

Los expertos revisaron cada una de las viviendas de la localidad murciana y marcaron con una señal roja aquellas que no eran seguras, que no se podían pisar porque podían ser peligrosas por la inestabilidad de su estructura. Algunos, desoyendo estas prescripciones, buscaban desesperados en lo que fueron sus casas restos de su vida de cada día: ropa, objetos y recuerdos. Se resistían a abandonar su hogar. Porque cuando alguien pierde su hogar no encuentra mejor lugar en el mundo que el que era su casa. No importa cómo fuera. Era la suya.

Comentaba Rossend Casanova en la presentación de ¡Socorro! Me independizo que nuestra vivienda es como un estuche que nos protege. El nido, el punto de referencia en el mapa. Perderlo bruscamente sin aviso previo, sin tiempo para la transición, sin voluntad de cambio, lleva a las personas a una condición de desamparo. Algunas han sido acogidas en casas de familiares en otras poblaciones, otras duermen en carpas de emergencia en la misma ciudad, anhelando volver pronto a sus casas, de las que no se quieren alejar. Ojalá la tierra no replique más; ojalá  los controles de los edificios certifiquen la seguridad total y los lorquinos puedan disfrutar de sus casas. Sentir de nuevo el cobijo y la estabilidad que proporciona esas vivencias y objetos que conforman nuestro hogar.

Las tiernas fotagrafías de Anne Gedes con sus bebés ataviados de flor, conejo, confundidos entre la vegetación, camuflados en objetos o envueltos en una hoja de árbol nos remiten a ese nido que cada uno encuentra en su casa. Queremos para los habitantes de Lorca esa paz y ese reposo.

En http://www.cruzroja.es/ canalizan las ayudas.

Anuncios