Hasta hace poco el cubo de la basura era un lugar unívoco. Allí donde íban a parar todos los deperdicios. Con la separación de residuos, los espacios de basura son varios. También los cubos. Quien tiene espacio suficiente, puede adquirir esos recipientes con tres compartimentos que se corresponden -tienen por dentro el mismo color- con los contenedores de la calle. Además hay que añadir el cubo para residuos orgánicos. Si el espacio es escaso, se pueden acumular en una bolsa los materiales de reciclaje y distribuirlos al echarlos en los containers.

El cubo de la basura de toda la vida, es decir, ese que está en el armario bajo el fregadero se nos ha quedado en muchos casos desproporcionadamente grande para el contenido que alberga. Antes la bolsa de basura se llenaba a diario hasta los topes y pesaba mucho, ahora con la selección de la basura ocupa una cuarta parte. Hay quien tiene el cubo fuera en el suelo, en una esquina de la cocina o del lavadero. Los hay con pedal o con tapa. He probado los dos y me decanto por el de tapa. Los de pedal son más engorrosos a la hora de cambiar la bolsa, si no estás atento la tapa interna se mancha con facilidad con restos y, más de una vez, la sincronización humana lanzado al cubo-presión con el pie falla.

En nuestra cocina tengo un cubo con tapa, pero siempre está abierta, reposa detrás. Los de casa abren ese armario y lanzan como si se tratase de una canasta los objetos de desperdicio. Lamentablemente compruebo que los tiros no son siempre buenos y que de vez en cuando aparecen residuos por los alrededores. Por ese motivo es importante revisar ese armario y limpiarlo. Ahora que empieza el calor cualquier resto de comida nos puede jugar una mala pasada. Recomiendo vaciar el armario y limpiarlo con un jabón tipo Tenn e incluso con un desengrasante KH7 para eliminar los roces en la puerta interior o en el suelo del armario. Es época también de enjabonar el cubo, la tapa, el pedal y lo que se preste. Estamos en la cruzada de limpieza preestival y no queremos visitas indeseadas. Las bolsas de basura de Mercadona están ligeramente perfumadas a lavanda y en esta época se agradece especialmente.

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