Estamos en esa época del año de cambios en el hogar. Cambio de armarios, de ropa de cama, de alfombras, de plantas…y también de comidas. Es hora de ir acabando con los paquetes de nuestro congelador que sirven para elaborar platos contundentes de invierno. En dos días no apetecerá acalorarse delante de un plato de estofado con patatas. En esta época resurgen con fuerza las ensaladas con todo tipo de combinaciones. Hoy hablaremos de las de base verde. Empiezan a proliferar las lechugas. La semana pasada compré en el mercado de La Boquería cuatro lechugas: dos largas y dos de hoja de roble por 1 euro!. Hay que consumirlas al poco de comprarlas para que mantengan su frescura y sus hojas estén crujientes.

En todos los supermercados venden bolsas con diversas variedades de verdes. En invierno son prácticas para un acompañamiento pero ahora ahorraremos comprando piezas enteras. Nos cunden mucho más, son recientes y nos sirven para más de un día. Hay buenos aliados para que preparar una ensalada sea casi tan fácil como abrir una bolsa de plástico ya preparada. Los escurridores de lechuga son estupendos. Lavamos las hojas abundantemente debajo del grifo y las centrifugamos para que queden sin agua. Un buen cuchillo y una tabla de madera nos ayudarán a cortarlas a la medida que queramos. Finalmente los mezcladores de aceite y vinagre permiten elaborar aliños en el momento y que cada comensal se sirva en el momento.

Recupero una receta de mi archivo: Ensalada de bombones de queso

Ingredientes: tres tipos de lechugas diferentes, 25gr. de piñones, 250 gr. de fresitas, unarodaja de queso de cabra, 2 placas de pasta brick.

Vinagreta: Aceite, vinagre, mostaza, frambuesas (100gr.), sal y pimienta.

Poner las tres lechugas lavadas y cortadas, encima las fresitas y los piñones tostados (pasar por la sartén). Los paquetitos de queso se hacen cortando rectángulos de pasta brick (se vende en algunas panaderías y en el espacio Gourmet de El Corte Inglés), se pone un tozo de queso de cabra y se cierra como un bombón (en los extremos se puede atar con hilo blanco). Se fríen y se retiran cuando estén dorados. Y se colocan sobre las lechugas. La vinagreta se hace mezclando todos los ingredientes (las frambuesas se pueden chafar o escaldar).

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