En casa se cachondean un poco de mi instinto ecológico, de que lo tenga muy arraigado y de que les increpe en algunas actuaciones cotidianas. Esa tendencia innata a economizar y a no contaminar el mundo es muy anterior al boom de proclamarse verde. Hay pequeños gestos que hacemos cada día en nuestras casas.  Los podemos llevar a cabo pensando en el medio ambiente o ignorándolo -muchas veces sin malicia, de forma inconsciente-, con las consiguientes consecuencias. Llevo tiempo percatándome de que incurro en serias contradiciones llamémoslas ecológicas. En la tensión entre la limpieza y el buen uso de las energías y de los recursos pierdo el norte.

Os planteo varias cuestiones:

1. Cambio a diario las bolsas de basura. Tengo la rutina de hacerlo al final de la tarde, después de preparar la cena. Los residuos orgánicos hay días que huelen muy fuerte, por ejemplo, si hemos comido pescado o hemos tirado unas flores ya mustias. Pero la basura general ha quedado muy minimizada con la clasificación de residuos. Así que últimamente me planteo alargar la vida de esa bolsa para no gastar cada día una.

2. En una casa de seis miembros, como la nuestra, la ropa es un tema casi de discusión. Hay montones de ropa siempre: la de diario, la de gimnasia, la de fútbol, la de piscina, la de….el cambio de armarios, la ropa que se intercambian con amigos y amigas, la que traen por error del vecino de pupitre…Así pues me veo abocada a un ritmo de mínimo dos lavadoras al día. Eso sí, con agua fría. ¿Se pude reducir el ritmo de lavadoras?

3. Cuando era pequeña, en casa cada uno tenía un servilletero con un color o con un número donde guardábamos las servilletas de tela de las comidas. Ahora se impone la servilleta de papel blanca o con mil motivos a conjunto con diversos platos o celebraciones. Sin duda, las servilletas de ropa ahorran. Siempre hay excepciones: algunas servilletas de tela deben ir directas a lavar. ¿Qué gasta más lavarlas o usar de papel?

4. El aspirador es mi tercer brazo. Lo enchufo a diario y en un plisplas recojo todo tipo de restos. ¿Debería usar menos el aspirador y comprarme una mopa?

5. Me gusta planchar todas las prendas antes de guardarlas en el armario. ¿Debería flexibilizar esta costumbre y tener la plancha menos rato encendida?

Creo que me estoy haciendo estas preguntas públicamente para responder que sí se puede ahorrar energía, tener la casa limpia y ser menos meticuloso. Espero que no me lean los de casa, que no se aprovechen de la reflexión y se relajen aún más en cuestiones de orden y limpieza.

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