La comida está en nuestra vida siempre y de forma ambivalente. Palabras como exceso, abstinencia, opulencia, pobreza, saludable, enfermiza, placentera, dañina, festiva, cotidiana, vital o mortal…nos hablan de los muchos matices, percepciones y vivencias que los alimentos tienen en nuestro día a día. Y desde siempre los artistas han reflejado en sus representaciones nuestra relación con ellos. El arte del buen comer es el nombre de la exposición que se puede ver en la sala de exposiciones de CatalunyaCaixa La Pedrera (hasta el 26 de junio). Allí se muestran los exuberantes bodegones del XVII , también las instalaciones más actuales, los montajes visuales o las fotografías que el universo de Ferran Adrià ha inspirado a distintos artistas.

Voy a ver la exposicón con mi hijo pequeño, de 6 años, y su mirada destaca algunos aspectos del recorrido:

– Le atrae un gran lienzo flamenco donde descifra todo tipo de frutas y vegetales. El paso de los siglos en nada ha cambiado el aspecto de los productos de la tierra.

– Disfruta ante un par de pantallas que reflejan la descomposición de un vistoso bodegón junto al que reposa un boli Bic azul. El verde moho -él lo ve azul- se convierte en una nube que todo lo invade y nos recuerdo lo efímero de lo fresco y natural.

– Da unas cuantas vueltas ante el montaje de Joan Brossa “El invitado”. No acaba de ver la comodidad de la silla. Con razón. O la del sillón “que huele a jamón” de Jana Sterback, confeccionado con carne.

– Exclama que “este sí que es importante” ante un cuadro de Dalí que representa dos rebanadas de pan. Le fascinó su Teatro museo de Figueres y lo tiene muy presente.

– Ante una vitrina de Daniel Spoerri, artista que ejerció también de cocinero e hizo interactuar ambos mundos en los llamados cuadros trampa, haciendo hincapié en el reflejo de la cotidianidad, mi hijo me dice que “así es como dejan la mesa las niñas” -refiriéndose a sus hermanas adolescentes-. Me hace reír. Spoerri nos muestra los restos de una posible larga sobremesa donde lo que queda es feo y desordenado. Probablemente en el inicio era una composición bella.

El impacto que la cocina de Ferran Adrià ha tenido en diferentes artistas y el reconocimiento de su trabajo como un arte en la Documenta 2007 cierra este ameno itinerario donde también encontramos un cuadro de Antonio López de conmovedora cotidianidad y donde brilla un bodegón contemporánero de los excelentes pintores los hermanos Santilari. 

Enlace relacionado: Miquel Barceló: pintura y cocina

                                          Conocer a Ferran Adrià

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