Es sábado. Toca madrugar. Cita mensual para ir al mercado con mi vecina y amiga Bego. Dos horas más tarde nos faltan manos para cargar con las bolsas. El carro se ha llenado en un abrir y cerrar de ojos. Nos vamos lejos de casa, al mercado Montserrat (Via Júlia en Barcelona), donde se compra bueno, bonito y barato. Para que os hagáis una idea he gastado 160 euros y he comprado verdura, fruta, embutido, carne, pollo y pescado para diez días. Los tiempos exigen ingenio y moverse para buscar productos de buena calidad y llegar a fin de mes.

Momento del desembarco. Todos los productos encima de la mesa de la cocina. Pacientemente voy colocando cada cosa en su sitio: los embutidos envasados a la despensa, las verduras al cajón de la nevera, lo que vamos a consumir hoy y mañana a la zona de frescos, lo demás empaquetado y envuelto en papel film al congelador. Entonces, reordeno los productos según la antigüedad y empiezo a ver que hay cosas que debo consumir ya. Cuando se compra bastante es un buen momento para repasar los sitios de almacenaje. En casa como lo acabamos rápido, no pongo fecha y contenido del envasado. El marcar los paquetes es útil para personas que viven solas o son dos y  les dura mucho más la compra.

Recomiendo sacar los cajones del congelador y limpiarlos con una bayeta con agua y jabón -tipo Mistol- y secar con un trapo. Es normal que queden pequeños restos o migas y alguna mancha congelada de líquidos que se derramaron. Desde que las neveras no requieren una descongelación periódica, esta tarea puede caer en el olvido. Aunque me gustaría tener más espacio, me tengo que conformar con los tres recipientes que tiene mi nevera. Por rutina, destino el de abajo al pescado, el intermedio a bocadillos y helados y el de arriba a la carne y al pollo.

Como vamos hacia el buen tiempo y cambiarán los menús, es aconsejable ir acabando con los paquetes de comida más invernal, como la carne para estofado, las bolsas para hacer sopa de pescado, los huesos y pies de cerdo de los cocidos…Si no lo hacemos ahora, cuando el calor apriete ya no lo haremos. Este repaso de limpieza e intendencia a la zona del congelador nos ayuda a actualizar las reservas y a no desperdiciar comida.

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